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Nuestra
Tierra, Nuestros Territorios, Nosotros Somos
campesinas y campesinos que vamos haciendo organizaciones en nuestros
parajes rurales, más de 9000 familias en movimiento por la solidaridad,
la producción de alimentos sanos, por la ecología, el desarrollo, la
justicia y cambio social. Desde
el comienzo, el MOCASE asumió como estratégica central la lucha por la
tenencia de la Tierra y por las condiciones de vida de las familias
campesinas. El surgimiento
del MOCASE a fines de los ochenta resulta un punto de quiebre de
situaciones de procesos de desalojo silenciosos, en la medida en que no
había conciencia sobre el derecho veinteañal; de modo tal que el
silencio se convirtió en conciencia y acción, autodefensa, asesoramiento
legal y la defensa jurídica correspondiente, se fue logrando una mayor
visibilidad política ante los dueños del poder, se amplio la articulación
y los lazos solidarios con otras organizaciones y sectores de la sociedad.
Integramos la Mesa Nacional de Organizaciones de Productores Familiares,
la CLOC, Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo y de la
Vía Campesina, organización internacional de campesinos, pescadores,
comunidades originarias. La experiencia de
organizarnos ha generado conciencia y conquistas, unidad y movilización
de los campesinos, porque básicamente se perdió el miedo. Esto no es un
dato menor en una provincia acostumbrada al manejo clientelar y
discrecional del aparato del estado, con el que se instaura el miedo al
disenso y se desalientan las iniciativas de organizarse en forma
independiente. En un sentido opuesto, nosotros como MOCASE nos hemos
consolidado con un funcionamiento democrático y ello ha generado espacios
de diálogo e intercambio de experiencias entre campesinos. Hemos
propiciado instalación de redes propias de comunicación permanente,
mejoramiento en la producción y experiencia con energía solar. Por
iniciativa de los niños y jóvenes, tenemos un proyecto en elaboración
de una Escuela de Formación de maestros campesinos y centro de promotores
de la salud. Estas prácticas
han requerido todo un esfuerzo de puesta en marcha y continuidad. Han
permitido el desarrollo de genero, distribución de roles, rotación
permanente de las personas y los grupos para el sostenimiento de las
acciones y responsabilidades. Ellas permiten evaluar nuestras actitudes,
conductas y actuaciones, pero sobre todo sentirnos y sabernos personas
capaces de desarrollar capacidades múltiples. Creamos acuerdos y
consensos entre nosotros, permanente construcción de una mística de amor
a los hombres, a la lucha, a los pueblos y al planeta. Este espíritu
personal y colectivo, de esperanza activa y de respeto por la dignidad y
el dinamismo de la vida, nos ayuda a seguir existiendo en nuestra tierra,
en nuestro territorio. Secretaria de
comunicación MOCASE- Vía
Campesina
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