| Exposición
del compañero Jorge Eduardo Rulli en nombre del Grupo de
Reflexión Rural - GRR en el ITEPA, del Movimiento de los
sin Tierra-Brasil, en el Contraencuentro de Iguazú,
16 al 18 de marzo de 2005
En el centro geográfico
del MERCOSUR de la Soja, venimos desde todos los puntos cardinales
de América del Sur a decirle NO al proyecto neo colonial
de apropiación de nuestros Recursos Naturales por parte de
las Corporaciones. Proyecto neo colonial en el que de manera abusiva
y mentirosa usa muchos de nuestros propios discursos sociales y
ambientales.
Nos honra el estar junto a los movimientos
campesinos de nuestros países y especialmente al respetado
Movimiento de los sem Terra de Brasil, en este momento que es umbral
de tiempos nuevos en la conciencia y en la resistencia al modelo
que se nos impuso.
Hemos señalado a esta etapa como la
del maquillaje verde por parte de las empresas sojeras. Etapa en
que las corporaciones internacionales disputan los mercados calificados
y en que muchas ONGs venden servicios ambientales, según
fueron largamente preparadas por los organismos financieros y las
fundaciones internacionales de desarrollo. Estamos ante una agroecología
con sustitución de insumos que podríamos representar
como una comoditización de lo orgánico y que no hace
sino legitimar los modelos de agro exportación.
Que no nos sorprenda que a poco andar las
Multinacionales inauguren junto a sus departamentos de transgénicos
y de agrotóxicos, las nuevas áreas de producciones
orgánicas para los mercados internacionales calificados....
La Deuda Externa y las dictaduras militares
estuvieron sin lugar a dudas en el origen de la implantación
en nuestros países de estos enclaves neo coloniales de agro
exportación. Nosotros necesitábamos divisas con que
pagar la deuda y los países centrales precisaban forrajes,
esa fue la ecuación que se nos impuso. El terrorismo de Estado
había quebrado la voluntad o la aspiración de los
sectores políticos de generar otro tipo de modelo, un modelo
capaz de resistir con dignidad el peso de la Deuda y el neoliberalismo
impuso con facilidad las leyes de los mercados globales sobre nuestras
devastadas economías.
Ayer decíamos que en la Embajada Argentina
en Londres, auspiciado por la Fundación Hábitat y
Desarrollo, se estaban ofreciendo tierras, entre ellas 7000 hectáreas
en la Estancia Guaycolec de la provincia de Formosa para hacer reservas
naturales privadas.
Este tema nos introduce en la negociación
que subyace en la cooptación por parte de los actores de
los agronegocios hacia muchas ONGs. Lo que se les ofrece ante los
avances imparables de los monocultivos de soja, lo que se les prometió,
es respetar los parques naturales y hacer reservas privadas que
se añadirían a la preservación de los lugares
de alta biodiversidad.
Ellos saben que algunos lugares, y me estoy
refiriendo a la Argentina, en la Pampa Santafesina–Bonaerense, ya
no hay más lugar para la Soja; hasta las banquinas están
ocupadas, se han levantado los alambrados y todo es parte del desierto
de la soja.
Entonces lo que se está negociando es lo que ellos llaman
la zona del bosque degradado, que dicen tiene poca biodiversidad.
Concretamente: esas ONGs ambientalistas están
negociando la tierra de los pequeños productores, de los
campesinos y de los pueblos aborígenes.
Pero este mundo que se dibuja en esta negociación
es el mundo que viene... si no lo paramos es un mundo donde la agricultura
sin agricultores va a producir elementos de muy poco valor destinado
a las producciones industriales, para los forrajes, para el biodiesel.
Un enorme territorio vaciado de su población
originaria, con ciudades enormes, con megalópolis insustentables,
con parques temáticos para el turismo internacional. Éste
es el mundo que viene, el mundo de los agronegocios que nosotros
deberíamos tratar de detener, con una estrategia de reapropiación
de las semillas, de reconstrucción, del arraigo a la tierra,
de desarrollos locales.
Necesitamos para esto una organización
común, necesitamos una organización informativa y
de investigación común a todos nosotros, sectores
activistas del campo y de la ciudad, una organización que
nos permita manejar la inteligencia de lo que ocurre, de los pasos
y de las acciones de aquellos a los que enfrentamos. Necesitamos
ese Observatorio del MERCOSUR en función de las estrategias
de lucha que debemos darnos. Y ese ha sido uno de los objetivos
que hemos traído como Grupo de Reflexión Rural a este
Contraencuentro.
Pero necesitamos también que los movimientos
campesinos tomen conciencia de la importancia de las batallas que
se dan en los ámbitos urbanos... y no me refiero a cualquier
batalla sino a las batallas que implican la ruralidad, el pensamiento
y la reivindicación de la ruralidad en los ámbitos
de la ciudad.
Necesitamos asimismo, completar las heroicas
luchas del movimiento campesino y de los pueblos originarios con
una creciente conciencia en las ciudades de la importancia política
de la ruralidad y del peso del modelo agrario y de consumo como
consecuencia del impacto del Capitalismo Global en nuestros países.
Porque las grandes megalópolis insustentables,
donde reina la inseguridad y se vive al borde del colapso ambiental,
son la otra cara del modelo de despoblamiento rural y de agricultura
sin agricultores.
La fragmentación del pensamiento y
de las luchas actuales, la superposición de esfuerzos y la
competencia intergrupal son una consecuencia del modelo neoliberal
y de los impactos del consumismo y del Capitalismo Global sobre
nuestras culturas. Debemos ser capaces de recuperar una mirada totalizadora
para poder ordenar el campo de las luchas populares con sinergia
y sin las actuales competencias, superposiciones y enfrentamientos.
Debemos articular esa múltiple diversidad que somos y aprovechar
nuestras diferentes voces para gritar más fuerte. Debemos
aprender a sumar nuestras miradas parciales para poder alcanzar
a ver el conjunto de la empresa que tenemos por delante.
Es imprescindible para eso cambiar el eje
del pensamiento. No pensar en términos del modelo ni tampoco
con las categorías obsoletas de progreso y de desarrollo
que heredamos y que deberíamos comenzar a revisar. Debemos
comprender lo global para poder emprender desde lo local la RECONSTRUCCION
DEL ESTADO EN CONSTRUCCIÓN. La reconstrucción del
Estado desde el empoderamiento de las comunidades para de ese modo
rescatar el ejercicio de las Políticas Públicas.
Esas políticas públicas, son
las que se están elaborando ahora en Foz de Iguazú
en el Hotel Bourbón: Ellos pretenden junto con las ONGs.,
en una parodia de gobierno democrático, fijar las líneas
de crecimiento para nuestros países del Mercosur.
Estamos convencidos que esta guerra sólo
se definirá estratégicamente en los grandes escenarios
políticos si conseguimos que la población empobrecida
y desempleada tome conciencia que el modelo rural es la actual fábrica
de la pobreza y que es preciso remover definitivamente ese modelo
Tenemos que tratar de ordenar ese campo de
batalla tratando de reestablecer relaciones fraternales y entre
todos tratar de ordenar los diferentes planos de la lucha para que
sumen y no resten; porque las amenazas que tenemos frente a nosotros
son enormes.
En el tema de la Reforma Agraria ya hubo
un encuentro en España para reformular los paradigmas de
la Reforma Agraria. Es un tema que está en debate y esto
es muy importante, porque si seguimos levantando las mismas consignas
de hace 30 anos, podemos equivocarnos.
A mí me dolió mucho, como a
ustedes, esto que sale en el diario de hoy de Foz de Iguazú:
Que el Ministro de la Reforma Agraria de Brasil es el que abrió
ayer el encuentro en el Hotel Bourbón. Ellos están
haciendo también la reforma agraria, claro que es la Reforma
Agraria de los Agronegocios o como decía el compañero
Flavio: de los “Agronegociños”, porque esto es para los pequeños
productores. Los grandes latifundistas tienen muy claro lo que quieren
y ahora están cooptando los pequeños productores.
Anoche, en el humilde Hostal donde pernoctamos,
se llenó de gente que venía a ese encuentro (deben
ser los más pobres, los que no tuvieron lugar en el Bourbón)
¿Cómo hacemos para esclarecer, para llevar conciencia
y enfrentar esta maniobra de las corporaciones que han tomado nuestros
discursos socio-ambientales? Digo nuestros y me estoy refiriendo
que han tomado el discurso de muchos grupos ambientalistas.
Están planeando un nuevo territorio,
rediseñando el ordenamiento territorial de las poblaciones,
fijando las nuevas parcelas sojeras y el destino de los argentinos,
de los brasileños y de los paraguayos.
Por eso nosotros decimos, con Artigas y con
Perón, que la tierra debe ser para quien la trabaja y para
quien habita en ella, y éste es un concepto, me parece, que
tenemos que matizar de los viejos conceptos de la Reforma Agraria
en Argentina. Pocos viven en la tierra, sacando las zonas campesinas,
el campo ha quedado despoblado.
Entonces, nos planteamos, la tierra debe
ser para quien quiera vivir en ella y estamos proponiendo abrir
una gran inscripción de gente que quiera volver a la tierra,
y ésta sería una medida para iniciar un repoblamiento
agrario, reemplazando los pooles de tierras y tratando de recuperar,
en la pequeña escala de lo humano los grandes territorios
desbastados por los agrotóxicos y por la soja.
Y pensamos en vincular lo de vivir en la
tierra con la Reforma Agraria, porque nos parece importantísimo
la cuestión del arraigo, echar raíces en la tierra,
necesitamos volver a enraizar en la tierra nuestra cultura americana.
Es lo que se ha perdido, nuestros pueblos viven de las marcas internacionales
y comiendo comida “chatarra”, vivimos de lo que nos vende la televisión.
Necesitamos enraizar en la tierra de nuevo:
No hay Reforma Agraria sin rediseño de territorio por parte
del Estado en Construcción, No hay Reforma Agraria sin rediseño
territorial y sin un proyecto nacional.
En el Hotel Bourbón y en el Foro de
los 100 Millones de Granos Sustentables, se sientan a la mesa con
las corporaciones muchos grupos ambientalistas y muchos productores
orgánicos, y se sientan con aquellos que torcieron la voluntad
del pueblo de Brasil de no hacer transgénicos. Se sientan
con los que consienten que las tropas paraguayas acompañen
la invasión de los sojeros a las tierras campesinas y que
protegen a los “mosquitos” y a los aviones fumigadores que envenenan
las tierras rojas del Paraguay y la sangre de su gente. Se sientan
con aquellos que transformaron a la Argentina en un inmenso laboratorio
biotecnológico, que transformaron a un país que alguna
vez fue el granero del mundo en esta republiqueta forrajera que
somos actualmente.
Y se sientan también con aquellos
que están invadiendo Santa Cruz de la Sierra y no es casual
que en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, se levante la bandera
de la secesión: detrás están los sojeros argentinos.
Porque son justamente los sojeros argentinos algunos de los que
están empujando la división de ese territorio.
Comparten la mesa redonda de la soja esos
ambientalistas con quienes continúan ignorando el Principio
Precautorio y aplicando a rajatabla esa farsa anticientífica
que es la Equivalencia Sustancial. No es un tema menor, compañeros,
ignorar los Derechos Precautorios cuando lo que está en juego
es nuestra propia supervivencia.
Esos líderes y esos grupos ambientalistas
están legitimando este modelo, lo están ayudando a
reproducirse, a perpetuarse, lo están haciendo más
inteligente, más peligroso.
La vida es una fuerza que se auto organiza
biológicamente, que crece, que se da sus propias reglas,
sus propios proyectos, que crece sobre todo en conciencia, que busca
en sí misma sus propias reglas, que crece y se acompleja
constantemente, que se da sus propios proyectos y objetivos desde
el interior de sí mima, desde su propia naturaleza la vida
es un fenómeno maravilloso de autoorganización, de
complejidad, y tenemos que percibir esas reglas para sumarnos a
la corriente de la vida.
Ellos también lo hacen pero para tratar
de encasillarla, de enrejarla, de reprimirla, de orientarla hacia
sus propios intereses.
Ellos producen contra la naturaleza. Nosotros
queremos producir con la naturaleza. Ellos necesitan de nosotros
como un gigantesco parásito que necesita de la víctima.
Pero ellos, ahora, pretenden re-ordenarnos la información
en el “disco rígido” de la conciencia, nos quieren hacer
comer lo que ellos pretenden, para que no tengamos lucidez crítica
y pensamiento globalizado para enfrentarlos. Por eso nos enseñan
a comer comida basura. Ellos necesitan de nosotros para explotar
la vida, pero también nos necesitan para que los legitimemos.
Por eso en el Hotel Bourbón hay mucho pequeño campesino,
hay mucha gente humilde. Los están legitimando.
Estas corporaciones insistieron durante años
para que compartiéramos sus paneles, para que discutiéramos
con ellos públicamente, para que nos sentáramos en
sus mesas redondas de consultas y consensos.
Contrariándolos en esas mesas, garantizábamos
su reproducción. Venciéndolos en sus debates extraviábamos
nuestros principios. No queremos contrariarlos, ni tampoco consensuar
con ellos, no tenemos nada que discutir con ellos... no aceptamos
que sean nuestros adversarios porque son nuestros enemigos. Son
el enemigo, son el enemigo de la vida.
Por eso estamos aquí, con la Pastoral
de la Tierra de Brasil, con el MST de Brasil, con tantos hermanos
y hermanas de Paraguay y de la Argentina, de nuestro propio país,
con tantos grupos campesinos de la Argentina, aprendiendo a caminar
con ellos un camino común.
Y por eso NO estamos allá. Por eso
ellos están allá en el Hotel Bourbón, y están
con los Maggi, con los Trucco de la Argentina, con Syngenta, con
Carrefour y con el Oso Panda del fondo Mundial para la Naturaleza
y su hijo bastardo, el oso Hormiguero de Fundación Vida Silvestre.
La fuerza de la vida se ordena y se organiza, pero sobre todo crece
en la conciencia.
¡VAMOS BIEN COMPAÑEROS, SIGAMOS POR ESTE CAMINO QUE
OTRO MUNDO ES POSIBLE!
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