| PANEL
1
Pastoral de la Tierra (Claudio)
Es necesario entender que los grandes grupos que hoy dominan la
producción y el mercado de los productos agrícolas
su preocupación no es producir alimentos sino mercadería.
Y la mercadería en el mundo globalizado, la primera característica,
es la apariencia. La moda, el maniquí, la delgadez es la
misma cosa que los mangos, la banana, la sandía, todos los
productos dentro de ese paquete tecnológico tienen la apariencia
pero no la calidad de alimento.
Las investigaciones de laboratorios se niegan a ver la calidad de
los productos, porque todos han disminuido las proteínas.
Es interesante lo que Adolfo (Boy) señaló porque para
nosotros en Brasil todas las tecnologías de investigación
estatales fueron compradas por los grandes grupos económicos
para hacer la investigación de los paquetes tecnológicos,
que destruyeron una capilaridad enorme de variedades de producción.
Entonces, las organizaciones latinoamericanas tienen que tener una
posición clara . Ningún producto que es producido
como monocultivo puede ser considerado sustentable porque ya interfiere
en el medio ambiente; ya destruye aquel espacio geográfico,
las plantas, los animales, con intervención directa en el
agua. Pensando desde la perspectiva de los movimientos, necesitamos
de todo el esfuerzo para impedir que entre el monocultivo. Queremos
investigación, claro; claro que nuestra gente quiere que
mejore su productividad, que nuestra semilla sea mejorada, sí,
pero que sea desde lo local y no a partir de intereses del mercado
y la producción de mercadería.
En el caso de Brasil, se puede señalar –referente a los inicios
de la agricultura- los esfuerzos enormes de cooptación de
lo que los ecologistas produjeron como reflexión, en el pasado
reciente y también los agricultores que trabajaban la agroecología,
proceso de cooptación y compra de toda esa experiencia, mejorada
por la tecnología dominada de las grandes empresas que, nuevamente,
a través del paquete tecnológico, van a vender la
máquina, la semilla, el abono y van a comprar según
los valores de mercado. En este sentido, tenemos que tener una posición
clara contra todo monocultivo para que no destruya esa capilaridad
de nuestra agricultura. Nosotros –digo en Brasil- vamos a enfrentar
problemas serios porque hay apoyo del nuevo gobierno –Lula, en el
sentido de expansión del agronegocio-, el ministro de Agricultura
dijo que necesitaba –Brasil necesitaba- incorporar 30 millones de
hectáreas para llegar a una situación de equilibrio
y de disputa del mercado externo. Eso ya está ocurriendo.
Unos días atrás, la hermana Dorothy que fue asesinada
por el agronegocio de la madera. Quinientos veinte camiones de madera
salen por día, sólo en esa región. Ese proceso
de modernización de la agricultura continúa en Brasil;
agricultura que destruye varios elementos: la naturaleza, agua,
ríos, etc. Sólo en el estado de (Mondonha?) destruyó
800 fuentes de agua; en Minas Geráis en la región
del río San Francisco, río muy importante, más
de 400 ríos desaparecieron por culpa del monocultivo, de
la tecnificación, de la venta de ese paquete tecnológico.
De repente, esas empresas que destruyen la naturaleza, están
discutiendo hoy que la soja sea sustentable. Más que el hecho
de que la soja sea sustentable, el monocultivo dejó de ser
sustentable.
En Brasil, los movimientos campesinos entendemos que inclusive los
grandes productores son ignorantes (“burros”) porque en realidad
son consumidores de una tecnología que viene afuera; quién
produce la semilla?; quién produce la máquina? quién
presta el dinero? Todo ese capital globalizado que utiliza ese empresario
brasileño, simplemente para producir aquí la destrucción
del medio ambiente, la explotación de la mano de obra, la
explotación del propio estado brasileño que muchas
veces queda con las grandes deudas de esos productores. Para dónde
va ese capital? Para Cargill, Monsanto, Massey Ferguson, etc
Lo lastimoso para nosotros en Brasil es que este gobierno de izquierda
entre comillas asumió plenamente este paquete y estimula
inclusive el proceso de esa agricultura.
En poco tiempo los movimientos que luchan por la reforma agraria
vamos a comenzar a ocupar todo el monocultivo, necesitamos destruir
el monocultivo y ocupar toda empresa que practique el monocultivo
porque no sólo destruye el espacio sino toda nuestra economía.
Es un gran desafío para nosotros en este proceso de lucha,
aquí en Brasil. El agronegocio, el agrobusiness en Brasil
y en el mundo entero consiguió hacer un casamiento entre
la agricultura, la industria, el sistema financiero y el mercado;
todo eso forma un complejo, un bloque. La lucha de los campesinos
tiene que ser contra ese bloque que es económico y político,
por eso la lucha debe ser económica y política.
Necesitamos hacer un proceso que preserve el medio ambiente y a
partir de ese proceso descubrir nuestra tecnología de mejoramiento
de nuestros productos, del proceso de explotación, de comercialización,
pero saber cuál es el sentido central de nuestra propuesta.
Primero, la perspectiva de producir alimentos de calidad; segundo,
la economía local; tercero, una tecnología que atienda
las demandas locales, que preserve la naturaleza, los alimentos
en la región.
Y para nosotros la cuestión del agua a que hacía referencia,
no sólo por la desaparición sino cómo enfrentamos
lo que aquí llamamos hidronegocio. Agronegocio e hidronegocio.
Hay un proceso muy grande, de muy grandes empresas (Nestlé,
Coca Cola) más miles de empresas ligadas a la agricultura
que quieren dominar las regiones que tienen agua, para hacer uso
de la agricultura y para ser vendida para matar nuestra sed. Es
importante esta cuestión relacionada con el monocultivo y
el paquete tecnológico.
No duden de que –en poco tiempo- la Monsanto va a decir que la semilla
transgénica es ecológica. Y va a intentar convencer
desde el punto de vista de la investigación inclusive, que
es completamente sustentable. Ese es el problema. Que se apropia
de una idea nuestra. En poco tiempo, Monsanto, dominando la tecnología
de la transgenia, va a sostener que la semilla transgénica
es ecológica, sustentable, etc y nos a vender eso.
PASTORAL DE LA TIERRA (Flavio)
La CPT está completando 30 años en la pastoral y expresa
la solidaridad de las iglesias con los campesinos de Brasil. Desde
el encuentro y nosotros desde el contraencuentro, es importante
para nuestra reflexión y luchas ver que hay dos lógicas,
dos visiones del mundo completamente antagónicas y alternativas
que se confrontan.
El trabajo de la gente de la CPT parte de la existencia del sufrimiento,
de la resistencia, de los conflictos de los campesinos en Brasil,
que estamos acostumbrados a llamar “pueblos”. Pueblos del campo,
ribereños, indígenas, siringueiros, castañeros,
rompedores de coco. Esa cualidad de los pueblos que – con sus economías
tradicionales- tienen una relación diferente con el territorio,
con la tierra, con el agua, con la vida.
A partir del sufrimiento de los campesinos se da nuestro servicio
y a partir de los biomas de nuestro país –amazonia, pantanal...-
agredidos por el agronegocio.
Estamos presentes para contribuir, para dar una visión de
la vida que conjuga la experiencia milenaria de los campesinos y
la preocupación por la situación de emergencia con
que el capital y la tecnología están amenazando la
vida de América Latina y de la tierra.
La CPT acompaña experiencias agroecológicas pero no
estamos pensando en la agroecología como alternativa técnica.
La agroecología es una visión alternativa de la vida,
una visión alternativa de nuestras relaciones con el medio
ambiente, la naturaleza, es una visión radicalmente alternativa
de las relaciones con la naturaleza pero también entre personas,
géneros, generaciones, etnias, relaciones económicas,
sociales, políticas y hasta relaciones religiosas. En este
caso, la agroecología pensada como experiencia alternativa
antagónica al agronegocio recupera la profecía de
San Francisco de Asís de pensar y vivir la naturaleza como
un todo, con relación de igualdad y fraternidad y solidaridad
(palabras femeninas!), hermano aire, hermana tierra, hermano fuego,
hermana agua, hermanados con las plantas, con los insectos, con
la vida. Esa visión alternativa –pensar, vivir y volver a
la cuestión ambiental, ha partido todo. La lógica
de los agronegocios, la lógica que está presente en
Foz de Iguazú en forma trágica y equivocada, la lógica
de la naturaleza tratada como basura, cosificada, por eso puede
ser pisada porque no es hermana. La vida puede ser pisada en esta
concepción que revela de crisis civilizatoria de occidente-
como algo que puede ser violentado, pisado. Y junto con la naturaleza,
pueden ser pisados los pueblos de la tierra.
Nace aquí un desafío de un trabajo de formación
que convenza en profundidad las conciencias nuestras y de los seres
humanos que nos acompañan. Es un desafío fundamental
de formación de las conciencias para enfrentar con decisión,
con coraje, la lucha, el conflicto. Es urgente ante el agronegocio
que amenaza la vida del planeta.
Si
desea descargar el documento en formato word haga click
aqui
|