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VOLVER A LA TIERRA QUE
NOS ALIMENTA
Ante los tremendos sucesos que se han desatado en la provincia de
Jujuy, tenemos el deber de manifestar en principio, nuestro total
apoyo a las luchas de todo un Pueblo por recuperar su dignidad
perdida. Estamos convencidos que la destrucción de la cultura
agraria y campesina es la causa principal de los actuales desastres
y colapsos sociales que arrojan a los pobres a los márgenes urbanos
sin otro destino que depender de los planes asistenciales y de la
voluntad de los gobiernos de turno.
De tal manera estamos reclamando ahora una reparación histórica,
estamos reclamando volver a la tierra que nos da el sustento. Han
estallado los moldes y los limites que los grandes propietarios
agroindustriales habían impuesto y hoy pareciera que nada detiene a
los pueblos en su búsqueda de un “buen vivir” que significa antes
que otra cosa, volver a tener una relación directa con el terruño,
como nuestros ancestros, y recuperar el sentido de ocupar la tierra
para trabajarla y alimentar a nuestras familias.
Sabemos de las terribles necesidades y carencias de nuestros
hermanos pero también estamos convencidos de que no es solución
ocupar un terrenito de escasas dimensiones y plantar una vivienda,
cuando lo que hace falta es buscar recuperar el sustento cotidiano,
y esto sólo puede lograrse con un pedazo de tierra para poder
sembrar y cultivar, para poder tener unos animales y un horno de
barro. A partir de estas pequeñas cosas se puede acceder a una vida
digna sin tener que depender de las ayudas y los bolsones, ni caer
en el supermercado para las necesidades alimentarias básicas.
No podemos conformarnos con pedir el lotecito para asentarnos, eso
es acentuar la dependencia de los poderosos, la vivienda llega
cuando la tierra comienza a dar sus frutos y estamos seguros que nos
equivocamos si pedimos “vivienda para todos”, tenemos que reclamar
“tierra para todos” en la cantidad necesaria, quizás ¼ de hectárea o
acaso más, para poder autosustentarnos y ser libres en nuestras
decisiones. Desgraciadamente las tierras para cultivo están en manos
de los poderosos, y todavía se sigue desmontando para plantar soja o
caña de azúcar.
Creemos que lo que está en discusión es la dimensión vital de la
tierra y no únicamente su función social. Tenemos que volver a
producir nuestros propios alimentos y recuperar la dignidad que
solamente da el trabajo de nuestras manos y la agricultura familiar.
Vayamos por más, no caigamos en la trampa urbana del lotecito de 10
x 30 metros , porque eso nos deja atados a la precariedad y la ayuda
interesada.
Estamos en lucha por otro país mejor y cuando la debilidad de los
poderosos se acentúa, estamos obligados a ir por mucho más que las
migajas del banquete de los poderosos y los lotecitos periurbanos de
una sociedad sin trabajo y sin futuro, queremos decir : vayamos por
tierra para sembrar, semillas para reverdecer y agua para vivir.
No caigamos en el encierro del lotecito propio, no sigamos
engordando los cordones de pobreza y hacinamiento de las ciudades,
la verdadera felicidad del Pueblo Argentino está en poder disponer
de nuestros alimentos libremente y asegurar una vida plena a
nuestras familias desde el arraigo y la cultura rural. Creemos que
es el momento de romper con este modelo de destrucción y
colonialismo, de entrega de nuestros bienes comunes naturales a las
grandes empresas, es el momento de frenar los monocultivos, los
agrocombustibles y la minería del saqueo.
Por tierra para sembrar y generar alimentos para vivir.
Soberanía Alimentaria y agricultura campesina es Soberanía Nacional.
GRR Grupo de
Reflexión Rural
www.grr.org.ar
2 de
agosto de 2010
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