NOS PRONUNCIAMOS FRENTE A LAS DECLARACIONES DEL MINISTRO
DE CIENCIA Y TECONOLOGÍA
Dijo el periodista Héctor
Huergo en la última edición de Clarín Rural:
“En un reportaje televisivo, el
ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación aclaró que no existe ningún
estudio del CONICET -organismo que depende de ese ministerio- acerca de los
efectos del herbicida glifosato sobre embriones de anfibios. El doctor Lino Barañao reconoció en "El Campo, la Industria Verde
", que el autor de esos trabajos (que fueron difundidos por algunos
medios) es investigador del CONICET y docente de la cátedra de Embriología de la Facultad de Medicina de la UBA. "Pero el cuerpo
directivo del CONICET no lo avala", enfatizó. Consultado acerca de si
la autorización de cultivos transgénicos, empezando por la soja -que lleva 13
años en el mercado y tuvo una enorme difusión- había generado alguna
consecuencia, dijo que: “jamás se reportó un caso, en todo el mundo, de
algún problema sanitario. Mientras tanto, los alimentos orgánicos produjeron
centenares de muertos, por contaminación con microbios o toxinas naturales",
indicó. Y agregó que "no por eso vamos a prohibir los alimentos
orgánicos: lo que hay que hacer es producirlos bien y tomar todos los recaudos".
Tenemos que aclarar que existen
estudios anteriores de investigadores del CONICET sobre los efectos del
glifosato sobre larvas de anfibios, como los realizados por los laboratorios
del INALI-CONICET (Inst. Nac. De Limnología) y del INTEC-CONICET (Instituto de
Desarrollo Tecnológico para la Industria Química) y publicados en revistas
especializadas en 2003. En todos ellos, los resultados de dosis
mínimas de estos venenos son particularmente nocivos para el desarrollo
embrionario. Es una práctica científica el empleo de larvas de anfibios en
estudios ecotoxicológicos y también, en
investigaciones embriológicas, ya que el desarrollo del ser humano no difiere
demasiado del desarrollo de cualquier vertebrado, y ante la imposibilidad de
emplear embriones humanos, se usan "modelos de desarrollo" similares.
En este contexto, la metodología usada por el Dr. Carrasco en su investigación,
es la aceptada por la comunidad científica, incluyendo los protocolos que deben
observar los fabricantes del glifosato, que o bien no hicieron estos estudios,
o bien los ocultaron. Criticar el
trabajo de Carrasco y ponderar las bondades de los OGM, definen a Barañao, como un clarísimo operador de los Agronegocios y de la industria Biotecnológica, y ello,
tanto como sus declaraciones sobre la agricultura orgánica, constituyen un
escándalo y dan vergüenza ajena.
Durante los últimos años hemos
denunciado, desde el GRR y desde la Campaña Paren de Fumigar, así como lo
hicieron todos los grupos amigos que la componen, tales como el CEPRONAT de
Santa Fe y las madres del Barrio Ituzaingó anexo de
Córdoba, el daño irreparable que producen los agrotóxicos que
acompañan a las sojas transgénicas: enfermedades de carácter terminal, abortos
y malformaciones. Se trata de los daños colaterales de una agricultura
que merece el apelativo de agro genocidio. El informe Pueblos
Fumigados, que hemos presentado, y que puede hallarse en
nuestra página www.grr.org.ar,
da testimonio del sufrimiento colectivo, pero también, es un camino para
superarlo y una propuesta para generar modelos agrícolas alternativos más
sustentables y ecológicos, en una Sociedad menos tóxica que la actual. La
Argentina sojera y dependiente de la biotecnología, que respalda
desembozadamente, el Ministro Lino Barañao, ha batido
record de cosechas, pero también, de víctimas inocentes que reclaman justicia…
GRR Grupo de Reflexión Rural, 7
de mayo 2009