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LA
PRODUCCION DE AGROCOMBUSTIBLES
VERDADES Y MENTIRAS
Acerca de
declaraciones de Greenpeace y el rol de
las ONG en
las estrategias del ordenamiento global corporativo
Esta semana se ha hecho
público el comienzo en la Argentina del uso de la mezcla obligatoria
de gasolina con etanol y de gasóleo con biodiesel. A propósito de
ello, nos llama la atención y nos preocupa que el referente local de
la ONG conservacionista Greenpeace, Juan
Carlos Villalonga, afirme que “la
posible competencia por el uso del suelo con la producción
alimentaria, quedó atenuada por la
nueva Ley de
Bosques (26.331), que frena el avance de la frontera agropecuaria
para monocultivos como la soja”. Solo se necesita observar
cómo han quedado los mapas de los Planes de Ordenamiento
Territorial, para darse cuenta que lo dicho por Villalonga es
totalmente falso, ya que en su mayor medida, las provincias han
habilitado extensas zonas para el cambio de uso de suelo, lo que
implica seguir utilizando las tierras para cualquier tipo de
monocultivo e incluso aumentarlas en zonas con ecosistemas boscosos.
Aún peor todavía, Villalonga afirma que el agrocombustible de soja, “en
los cálculos más optimistas, permite una reducción de emisiones de
31 por ciento promedio” y
que “el dato varía
mucho según el rendimiento de la cosecha”. El director de la
ONG olvida señalar la cantidad de insumos que se emplearán, así como
todos los efectos a largo plazo en la tierra utilizada para lograr
ese supuesto rendimiento.
Por otro lado, es necesario
recordar el prontuario del ingeniero Osvaldo Bakovich,
coordinador de Biocombustibles de la Secretaría de Energía de la
Nación, ya señalado en un documento del GRR en febrero de 2007, La
Génesis de
una política Agraria
(Stella Semino, Jorge Rulli): “Uno
de los ejemplos que nos preocupan (…) es el del proceso de gestación
de la ley de promoción de los biocombustibles en la
República Argentina. Esta ley
fue generada desde el ámbito de las empresas privadas con la
colaboración de algunos pocos funcionarios de Estado. Hoy, muchos de
aquellos consultores privados de los primeros foros dedicados a
diseñar la política
nacional sobre
biocombustibles son altos funcionarios y deciden las políticas
públicas. Uno de aquellos ex consultores, es hoy, nada menos que
portavoz de la Secretaria de Energía de la Nación en el tema de
biocombustibles, Osvaldo Bakovich,
justamente a cargo de la aplicación de la ya promulgada ley de
promoción a los biocombustibles. El Ingeniero Osvaldo Bakovich,
en su capacidad de consultor privado en el 2003 organiza los
primeros talleres dedicados a diseñar, la futura ley de
biocombustibles. En el año 2005 fue miembro fundador y uno de los
titulares de
de la Asociación Argentina
de Biocombustibles, la cual trabajó estrechamente con Asociaciones
de productores de Soja y Maíz, Bolsa de cereales (Aappresid, Asagir, Maizar,
las Bolsas, ACSoja, la
Sociedad Rural, FAA, Coninagro,
CRA). En 2006, ya como representante de la secretaria de Energía de la
Nación Argentina, presentó en el Congreso de Mercosoja 2006,
un documento titulado El nuevo paradigma energético: el Biodiesel.”
Debemos
decir que, la ley de Biocombustibles, subsidia su propia
producción. Las exportaciones de biodiesel, deben
pagar retenciones del orden de 14% (la soja grano paga el 35 %),
pero a su vez tienen un reintegro de 2,5%. Ese diferencial
resultante, es precisamente, lo que lo haría más competitivo y
evidentemente, representa un subsidio encubierto que responde a políticas
de Estado no
claramente reconocidas. Por otra parte, debemos recordar la amenaza
que para la producción de alimentos significa siempre la producción
de Agrocombustibles.
El Dr. Reinaldo R Muñoz. Jefe de Estudios Económicos del INTA
Pergamino, ha expresado recientemente refiriéndose al hecho de
destinar tierras agrícolas a la producción deagrocombustibles,
que: “…puede
detonar un conflicto alimentario muy grave con repercusiones aún
desconocidas para los países más pobres. En lo mediato pueden traer
un encarecimiento generalizado de los alimentos”
Una
vez más, tenemos como GRR, la obligación de recordar que, desde los
años noventa, sufrimos un grave proceso de neocolonización
corporativa, que se mantiene y profundiza un
proceso extractivista que se apoya en modelos de agro exportación y agronegocios.
La sojización y la Biotecnología son los ejes de las actuales
dependencias, a las que se les suma en forma creciente la producción
de agrocombustibles.
No comprender esta ecuación básica de la realidad argentina, por
falta de Conciencia nacional o por ausencia de pensamientos
complejos, implica cerrar los ojos a la actual tragedia argentina y
hacer el juego a las Corporaciones. Ese es el rol que pareciera se
han dado ciertas ONG y muchísimos intelectuales: el de fragmentar
las miradas abarcativas y someter los fragmentos a las lógicas de un
mercader.
Rebela que sean las grandes
ONG como Green Peace,
Fundación Vida Silvestre y Proyungas,
las que estimulen la generación de agrocombustiblescuando
ellas mismas han sido quienes, en la mayoría de los casos, han
participado activamente en los POT (Planes de Ordenamiento
Territorial) que habilita la
Ley Nacional de
Bosques Nativos y han dibujado arbitrariamente y siempre a favor de
la voracidad de las corporaciones de los agronegocios,
las zonas que pueden desmontarse y entregarse al monocultivo (Soja o
caña de azúcar). Ellos mismos avalaron asimismo, las zonas de
protección que también van a ser gradualmente modificadas en el
incontenible avance de las industrias extractivas y productoras de agrocombustibles,
destruyendo las últimas selvas y bosques de las provincias del norte
argentino.
GRR Grupo
de Reflexión Rural
Febrero 19 de 2010 |