EL MODELO
AGRÍCOLA BIOTECNOLÓGICO NOS CONDUCE A UN DESASTRE INEXORABLE
PERO LAS PROPUESTAS CONTESTATARIAS DOMINANTES
TAMPOCO NOS LLEVAN A UN MEJOR DESTINO…
1. El modelo
agrario de producción de comodities transgénicas es el causante directo
de gran parte de los males que sufrimos. Al despoblamiento de las zonas
agrarias, el deterioro de la biodiversidad, la contaminación de los suelos y de
las cuencas y el desplazamiento de cultivos tradicionales que significaban
alimentos para nuestro Pueblo, se suma ahora la amenaza de desertización de los
suelos, así como la posibilidad de que colapsen los ecosistemas más frágiles.
2. El modelo de sojización
es tributario del sistema de endeudamiento que heredamos de la Dictadura
Militar y consecuencia de no discutir la legitimidad ni auditar la Deuda
Externa sino por lo contrario, de amoldar nuestra economía al pago creciente de
sus intereses y exigencias.
3. A los largo de
la década de los noventa fuimos inducidos a entrar en un modelo de colonización
biotecnológica ampliamente subsidiado por las multinacionales y por el Estado
argentino. El Gobierno aprobó la liberación de la Soja RR sin esperar el
patentamiento, proceso que Monsanto inició mucho después de los plazos
administrativos. A lo largo de esa década el Glifosato se vendió en la
Argentina a un precio notablemente inferior al que pagaban los productores
norteamericanos. Por otra parte, los impactos medioambientales del modelo de
monocultivos jamás fueron considerados como externalidades, así como la
exportación de suelo pasó a engrosar directamente las ganancias de las
empresas. Sin duda que en esas condiciones, hacer soja fue un gran negocio…
4. La colonización
psicológica precedió a la instalación del modelo productivo mediante la
captación de intelectuales y de científicos y la subordinación de las políticas
de investigación y de los ejes mismos de investigación a los intereses de las
trasnacionales. Tanto los medios de comunicación como las redes de ONGs y
centros académicos patrocinados por entidades como Fundación Ford, Avina,
Bayer, Aventis y otras, llevaron adelante exitosos planes de domesticación y
supeditaron a sus políticas a instituciones como el INTA, el CONICET, el INTI y
muchas otras.
5. La Argentina
como privilegiada colonia biotecnológica de las trasnacionales de la
Biotecnología, ejerció además como plataforma de penetración sobre los países
vecinos y especialmente sobre el Paraguay y aún más todavía, sobre el Estado de
Río Grande de la hermana República del Brasil, Estado que alguna vez se auto
proclamara libre de transgénicos y sobre el que se llevó a cabo una concertada
política de contrabando de semillas y de mestizaje de sus cultivos hasta obligar al Brasil de Lula a reconocer las
semillas de Monsanto.
6. Ahora pareciera
que llegó la hora de la verdad. Habría terminado la etapa de la seducción y de
las políticas permisivas y sobre un país devastado por los monocultivos, con
más de la mitad de la población en la pobreza y millones de hambrientos, la
multinacional Monsanto reclama su libra de carne. El Gen RR no fue patentado en
la Argentina por la empresa pero sí lo ha sido en numerosos países del mundo y
Monsanto puede cobrar sus patentamientos en los puertos de destino. De hecho ya
lo ha hecho con cargamentos de Soja del Brasil y la tasa fue de siete dólares
por tonelada.
7. Las respuestas
gubernamentales a las sucesivas crisis y riesgos que plantea el modelo
biotecnológico son penosas, insuficientes y escapistas… A los peligros de
desertización se responde con la habilitación del Maíz RR, con la gravísima consecuencia
de contaminación genética irreversible de nuestros maíces milenarios y
mejorados, tal como ya ha ocurrido en nueve Estados de México, y que a lo sumo
puede significar sólo un remedo de rotación y un mero agregado de materia
orgánica al suelo, y que insiste en los mismos patrones agroquímicos que
aceleran el desarrollo de tolerancia en malezas. Los mismos granos de maíz que
tira la cosechadora por la cola, serán malezas en la próxima rotación de Soja
RR teniéndose que utilizar otro agrotóxico diferente al glifosato para
exterminarlas. A los riesgos de una economía basada en monoproducciones se responde con el “descubrimiento” del
mercado y de la economía china, dejando cada vez más de lado al mercado europeo
e iniciando una relación comercial de resultados sumamente inciertos. A las
crecientes evidencias de la no
sustentabilidad del modelo sojero se responde con su profundización, con el
diseño de nuevas redes ferroviarias para transportar la soja del MERCOSUR al
Pacífico, con nuevas privatizaciones de puertos y con la construcción de silos
y aceiteras para alcanzar las cien millones de toneladas de exportación de
granos. A las crecientes críticas que surgen de diversos sectores sobre estas
políticas se responde con más planes alimentarios en base a soja, para
legitimar de esa manera al modelo, aún a costa de graves y criminales
perjuicios alimentarios para los sectores indigentes.
8. Mientras tanto,
y cuando el mundo advierte el fracaso creciente de la Argentina como gran
experimento de implantación masiva de OGMs, la CONABIA, la Comisión Nacional
Asesora de Biotecnología Agropecuaria, un lobby de las trasnacionales enclavado
en la Secretaría de Agricultura, añade nuevas liberaciones de transgénicos a
los cientos de semillas genéticamente modificadas actualmente bajo categoría de experimentación a campo
abierto. La estrategia irresponsable,
criminal y hasta el momento impune de estos funcionarios orgánicos a estas
empresas trasnacionales, consiste en acrecentar de tal modo la contaminación
transgénica que no queden argumentos válidos y consistentes en contra de estas
políticas ni exista retroceso posible a otros tipos de prácticas agrícolas.
9. La respuesta de
importantes sectores de chacareros y arrendatarios productores de soja frente a
este panorama, es la de continuar evitando los debates sobre la biotecnología y
el modelo de agriculturización y de sojización, a la vez que ser críticos sólo
a sus consecuencias. La consigna de Reforma Agraria que levantan y los
proyectos de poner freno a la extranjerización de la tierra y de implementar
planes de colonización para un millón de nuevos productores, podrían resumirse
en el proyecto encubierto de ampliar la base social del modelo sojero en los
marcos ideológicos de lo que Fundación Vida Silvestre ha dado en llamar Soja
Sustentable. Para estos sectores ligados a la producción y al pensamiento
“progresista”, la disputa es fundamentalmente por la renta de la tierra que
arriendan y se trataría de socializar en nuevos protagonistas la riqueza que
hoy queda en manos de los
terratenientes de la agricultura industrial y con la que según ellos podrían
solucionarse innumerables problemas sociales, salariales y aún intentar el
famoso shock distributivo al que se asignan mágicos resultados. Parte de estos
reclamos, son el rechazo ingenuo del sistema de patente de las trasnacionales a
la vez que usan sus semillas, tal la soja de Monsanto y el trigo de Nidera, y
el alentar la posibilidad de una biotecnología nacional, en falso apronte de
presunta independencia que no se plantea seriamente considerar las
complejidades de la actual globalización.
10. Nuestras propuestas como
Grupo de Reflexión Rural son las de priorizar la denuncia del Modelo de
monocultivos sojeros y su relación con la Deuda y el sistema de endeudamiento. Proponemos
una moratoria nacional de cinco años frente a los desmontes. Proponemos
asimismo la denuncia del convenio UPOV que nos ata a las grandes empresas
cerealeras y el aliento a la producción nacional de semillas que nos posibilite
alcanzar otro modelo agropecuario. Necesitamos con urgencia retomar el control
del Comercio Exterior y restablecer la Junta Nacional de Granos y de Carnes, a
la vez que establecer precios sostén para las producciones que, como la lenteja
y el arroz, aportan a la mesa de los argentinos. Necesitamos funcionarios
honestos en el sector, que trabajen para el país y no sobornados como ahora por
las trasnacionales. Necesitamos un proyecto Nacional y necesitamos reconstruir
el Estado para disponer de los instrumentos necesarios que nos aseguren la
Soberanía Alimentaria de los argentinos.