IDENTIDAD Y TRANSGÉNICOS
(transcripción)
Desde el Grupo de Reflexión Rural
al que pertenezco, hace ya más de tres años que venimos sosteniendo una dura
campaña de denuncias acerca del desarrollo de los cultivos transgénicos en
Por todo ello quiero decir que es
un honor para mi estar aquí con ustedes y fue una gran
alegría saber que había interés en sectores del pensamiento filosófico de Mar
del Plata por los temas que son motivo de nuestra militancia.
Mi amigo Rodolfo Gunther Kusch decía siempre algo que luego de su muerte tomó forma
de mandato y de tarea por cumplir. Decía él que había que repoblar de dioses
las tierras de América y se refería al modo de armonizarse los hombres con la
naturaleza, de recuperar lo sagrado y sobre todo de colocar en lo sagrado esas
zonas oscuras que tanto hemos secularizado, negado o puesto en el diván del
sicoanalista.
Quiero comenzar esta charla sobre
identidad y transgénicos reafirmando un antiguo apotegma: Somos lo que comemos.
Este principio ha sido muchas
veces banalizado pero en verdad, esconde una realidad profunda que refiere a la
ley del sacrificio que forma las cadenas de la vida sobre el planeta, una ley
eucarística al decir del Padre Matthew Fox, según la cual comemos y somos
comidos y donde hasta las divinidades se sacrifican.
La visión holística de los pueblos
ha dado por sentado desde la más remota antigüedad que
Durante
Se iniciaba así en el pensamiento
religioso la relación exclusiva del hombre con Dios y la religión ya no va a
imponer restricciones a la conquista y a la explotación de
En las ciudades europeas la ética
y la moral puritana que facilita la sociabilidad y la circulación de los
humanos en las estrechas callejuelas se complementa con las técnicas propias de
los talleres que facilitan la circulación de los tejidos o de otros materiales.
La revolución mecanicista es un
momento de quiebre en la historia del pensamiento humano. Bacon ayudó a
preparar el camino en la ciencia y la revolución tomó conciencia en aquella
visión tenida por Descartes, la de un mundo de apariencia mecánica, gobernado
por leyes matemáticas universales sin espontaneidad ni libertad. Se sustrajo de
ese modo el alma de la naturaleza y también del cuerpo humano. O sea que se
desanimó al ser humano y se lo consideró por entonces como una máquina
automática con excepción de una pequeña porción del cerebro humano en la que se
ubicó la mente consciente y racional del hombre. La antigua idea consistía en
que el cuerpo se hallaba en el alma y a partir de Descartes la relación se
invirtió. De esa manera la naturaleza fue despojándose de lo sagrado.
La secularización de los alimentos
Es probable que para la mayoría de
los que viven en las ciudades los principales referentes de la gracia original
de
Durante 300 años le hemos dado
carácter antropocéntrico al sacrificio de los animales e incluso hemos
prescindido del sacrificio, con excepción de las guerras a donde enviamos a
nuestros jóvenes para el ritual repetido de las grandes carnicerías. La matanza
de animales ha devenido hoy por lo contrario en una zona obscura, no
televisada, que está por detrás del supermercado y que usualmente nos
permitimos ignorar.
El ganado pasó a convertirse en
una industria más. El resultado de la secularización del ganado ha sido una
industria malsana. Sin embargo, realizamos un acto de sacrificio cada vez que
comemos un alimento y materializamos la ley de
El consumo en la góndola y la
góndola en
Sin embargo para el común de los
hombres que habitan las ciudades, no es
Es el caso actual en nuestro país
de la carne y de la pérdida de capacidad crítica de consumo, frente a la
invasión en el mercado de hamburguesas y de carnes de feedlot,
que se hierven sobre las brasas y que han sido engordadas con balanceados y
anabólicos. Aún podemos recordar cuánto costó a las empresas extranjeras el
introducir las primeras hamburguesas en el mercado nacional acostumbrado a las
buenas carnes. En realidad la comida chatarra en EEUU era una comida para
pobres urbanos, pero no demoró en imponerse en
Imposición de los alimentos
industrializados en el consumidor
Las campañas publicitarias han
bombardeado al consumidor durante años, a fin de imponerles una imagen que
confunde el origen de un alimento con su procesamiento industrial y donde su
calidad se identifica fundamentalmente con la asepsia. Un caso paradigmático es
el de McDonalds, caso en que al común de sus
seguidores les costó aceptar la existencia de contaminación por bacterias en
hamburguesas manipuladas en lugares comerciales tan impecables y por empleados
con uniformes llamativos. La publicidad es la que propicia esta deformación de
la mirada en que lo biológico y lo rural siempre están encubiertos, y donde
pasa a destacarse el proceso industrial y el empaquetado.
Durante el frondicismo
se llevó a cabo el primer intento importante de transformación de los hábitos
de consumo masivo de los argentinos.
Aparecieron por primera vez los
grandes supermercados pero su éxito fue relativo y a finales de los '60 pasaron
a la historia por los atentados simultáneos de la incipiente guerrilla urbana.
Cuando la instalación se hizo realmente fuerte en cambio, fue durante el menemismo acompañando un proceso generalizado
de consumismo y de creciente delegación de poder por parte de la gente. Desde
entonces los súper llegaron a apropiarse de la producción e inclusive
comienzan a subordinar al componente rural de la economía.
Peculiaridad versus homogeneidad
La tendencia es hacia una
homogeneidad universal de los hábitos alimentarios, y esta tendencia
corresponde a la unificación global del mercado. A contrapelo de esta
racionalidad hegemónica empobrecedora de identidades y de culturas, la idea
misma de diversidad puede constituirse en la base de una racionalidad
alternativa y liberadora. El uso y el desarrollo de estrategias alimentarias
tradicionales, locales y regionales son de ese modo la plataforma de nuevos
pensamientos vinculado a la soberanía alimentaria y al desarrollo local.
No hay en ello, adviértase,
localismo ingenuo sino reconocimiento a que el consumo alimentario es parte de
una compleja red que vincula lo cultural, lo económico y lo ecológico. Más aún
todavía, el consumo genera un sistema de revalorización de los recursos, de su
extracción y producción e inclusive de su distribución.
Pensemos por ejemplo en la
distribución masiva de alimentos para pobres, de cajas PAN, Planes Vida, etc.
Los planes de asistencia alimentaria, además de acentuar y facilitar la
implementación de un modelo rural de exportación y de despoblamiento del campo,
por el control social que lograron sobre la pobreza urbana, fueron asimismo
útiles como instrumentos para la pérdida de la cultura alimentaria.
La biotecnología y el pensar
mecanicista
En
El transgénico es en verdad el
producto de un pensamiento presuntamente científico cuyos paradigmas son
fuertemente lineales, secuenciales y mecanicistas. Esa mirada reduce el mundo a
una suma de fragmentos de la realidad, en los cuales la ley de causa efecto
busca obtener resultados que se traduzca en ganancias, e ignora el entorno o
menosprecia las probabilidades de riesgo bajo el axioma de que todo supuesto
progreso lo conlleva necesariamente. El pensamiento que conduce a la
biotecnología clausura definitivamente la recuperación y el desarrollo de los
antiguos caminos campesinos que aún quedarían por explorar y desarrollar, nos
referimos a una genética de poblaciones y a la necesidad de desarrollar desde
organizaciones del Estado una genética nacional que asegure la soberanía
alimentaria.
La soberanía alimentaria
Si los patrones de consumo pueden
incidir en la puesta en valor de los recursos es evidente su relación con la
preservación de la biodiversidad. La cocina global se basa en muy pocos
ingredientes, la mayor parte de los cuales son "commodities". O sea
que, las tendencias a la homogeneización de los patrones de consumo alimentario
implican una culinaria que desprecia la de las generaciones anteriores y que
nos ha sido impuesta por la publicidad, ellas producen pérdida de la diversidad
biológica y deterioro y empobrecimiento de las economías locales.
Recuperar la soberanía alimentaria
implica entonces un proceso de recuperación de la identidad, y de afirmación y
organización del desarrollo local con posibilidades de establecer relaciones
directas entre productores y consumidores. Se hace necesario en esta propuesta
construir desde los municipios espacios feriales que posibiliten este
encuentro, y que establezcan un nuevo tipo de relacionarse con el alimento y
con la tierra, un modo también, de revisar y de replantear la antigua relación
antinómica de campo-ciudad.
Ecología superficial y ecología
profunda
Nos parece importante antes de
terminar definir algunos conceptos fundamentales, particularmente en relación
al ecologismo y con la intención de disipar numerosas confusiones existentes.
Así queremos decir que existe una visión de la ecología que llamaríamos
superficial y que considera al hombre por fuera de
Jorge Eduardo Rulli