La fiebre por los
biocombustibles en
Los agronegocios entran
en conflicto por el uso de la tierra
Agro energía versus producción de commodities
¿Qué le quedará a nuestros hijos después de la devastación que se aproxima?
¿Por qué el auge de los biocombustibles?
Los biocombustibles fueron usados
por la humanidad desde siempre, la madera, hojas secas y otros vestigios
biológicos sirvieron y sirven para calefaccionar y cocinar los alimentos.
Los biocombustibles pueden ser de
origen animal o vegetal así como los combustibles fósiles, que también son de
origen biológico. Los combustibles fósiles, hasta hace poco tiempo, fueron más
baratos que los biocombustibles producidos a partir del uso de la materia
orgánica (biomasa) de los recursos vegetales y animales que nos rodean. Lo que
se está alcanzando gracias a los recientes elevados precios del crudo es que la
producción en escala de bioetanol y biodiesel sea competitiva. El etanol,
producido principalmente con biomasa del azúcar y el maíz, será competitivo con
el petróleo cuando el barril de este último llegue a 116 dólares. El biodiesel,
que se produce con aceite vegetales obtenidos de commodities como la soja, la
palma, el algodón, la colza, el girasol, rendirá cuando el barril de crudo
cueste 77 dólares.
La fiebre por la producción en
escala de biocombustibles se debe a que el gas y el petróleo se están acabando
y lo que queda no hay que dilapidarlo como se ha hecho en los últimos cien
años. Gracias al uso desmesurado de los combustibles fósiles, especialmente por
las sociedades industrializadas, el planeta está sufriendo un proceso de
calentamiento que no tiene precedentes ya que, a diferencia de períodos de
calentamiento planetarios anteriores, esta vez las altas temperaturas están
provocando emisiones que son producto de las actividades humanas. La presión
económica para seguir en el mismo paradigma de oferta y demanda que ha
enriquecido a las grandes corporaciones y ha aportado muchos dividendos a los
países desarrollados, hace que bajo la bandera del calentamiento global y el
encarecimiento del petróleo, se busquen otras formas de producción de
biocombustibles en escala económica.
El movimiento de los agronegocios
hacia los biocombustibles, no depende solamente de la iniciativa privada, las
corporaciones se sirven de las diagramaciones sobre la explotación
agroenergética que están realizando Instituciones públicas transnacionales como
Legislaciones como las promulgadas meses pasados en
Los expertos en agronegocios
estiman que Europa, a pesar de ser la región del planeta donde mayor cantidad
de biodiesel se produce, no dará a basto para cubrir el corte obligatorio que
se impondrá de 5,75 en el año 2010. Para ese entonces se requerirán 9 millones
más de toneladas de biodiesel de las que se producen actualmente. La demanda
implicaría, si fuese la producción solamente de aceite de soja (que no lo
será), 20 millones de has más de tierras productivas.
La presente diagramación agroenergética
global, crea un serio conflicto de competencia en el uso de la tierra con la
industria de la "alimentación" que a su vez esta desde hace ya
bastante tiempo comprometiendo con sus producciones intensivas el bienestar del
planeta y sus habitantes.
Los Bonos
de Carbono y el biodiesel de la soja
Muchos habrán notado qué hábil es
la prensa del establishment cuando habla de los
biocombustibles, especialmente del biodiesel y las oportunidades económicas que
presenta la obtención de inversiones mediante el mercado de bonos de carbón.
Los bonos de carbón, forman parte de las herramientas financieras, llamadas
Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) introducidas por el Protocolo de Kyoto en
la década del 90. En el sistema de bonos de carbón, las empresas industriales
en los países ricos que emiten grandes cantidades de dióxido de Carbón (CO2),
tienen que financiar proyectos de captura o abatimiento de emisiones de carbono
en los países del tercer mundo, acreditando tales disminuciones como si
hubiesen sido hechas en territorio propio.
Por ejemplo una compañía argentina
que disminuye sus emisiones de CO2 puede vender esta reducción a empresas de
países ricos que estén obligadas a emitir menos gases efecto invernadero. Hay
un sinnúmero de críticas bien fundadas sobre la hipocresía de este mecanismo.
En este artículo nos limitaremos a describir la situación que se crea con la
especulación de los proponentes de biodiesel hechos con aceite de soja que se
pretenden presentar para inversiones en el mercado del carbón.
Teóricamente, los proyectos
productivos que se presentan como candidatos para inversiones con bonos de
carbón tienen que demostrar que contribuyen al desarrollo sostenido del país,
que contribuyan a reducir los gases de efecto Invernadero y que cuentan con la
aprobación de
Sabemos ya muchísimo sobre los
efectos negativos que generan los monocultivos de soja, pero todavía no hay
mucho para discutir sobre los supuestos efectos benignos que tendría el uso del
biodiesel que como combustible podría emitir hasta un 78% menos de dióxido de
carbono que el fuel oil. Lo que no se cuenta en la ecuación, es que el
inventario Argentino de emisiones de efecto invernadero, para el panel
internacional de cambio climático (IPCC), no está contabilizando los gases
producidos por:
-El cambio en el uso de la tierra
-Los incendios de montes y bosques
con el fin de plantar soja
-La fertilización nitrogenada que
ha comenzado en los últimos años como resultado de que el rendimiento de la
soja por hectárea es más alto.
-Los 15 millones de hectáreas de
residuos después de la cosecha.
Seguramente si estas emisiones
fueran tenidas en cuenta y se le suman las energías convencionales necesarias
para producir biodiesel, la reducción de emisiones seria mucho menor que de lo
que se calcula. A todo estos factores les tenemos que sumar los que muchas
agencias preocupadas con el calentamiento global no quieren ver: la pérdida de
soberanía alimentaria, el éxodo rural, la degradación de la tierra, la perdida
de biodiversidad, el abuso a los derechos humanos por parte de la autoridades,
de los latifundistas y de los para militares cuando reprimen y asesinan
campesinos para instalar los rentables monocultivos de ahora en más también
dirigidos a abastecer al mercado energético.
A pesar de todo lo dicho, creemos
que el uso de algunos biocombustibles deben promoverse, lo que no debemos
permitir es que vastas extensiones de tierra sean dedicadas a la agro energía,
de la misma forma que desde ya hace varios años nos oponemos a que los campos
se dediquen a abastecer a los mercados internacionales con la producción de
forrajes y demás commodities.
La situación crítica que se nos
presenta con la demanda que están creando las nuevas legislaciones que
promueven los biocombustibles, hace que más que nunca tengamos que buscar las
formas para impedir estas políticas agroindustriales. Si perdemos esta batalla,
lo que las generaciones que nos siguen heredarán de nosotros serán vastos
desiertos infértiles que no se habrán de poder recuperar.
El GRR está a favor de una
política de promoción en el uso de biocombustibles, solamente si:
· Partimos de considerar que el
uso de la tierra es prioritariamente destinado a producir alimentos y que otras
producciones tales como la de los biocombustibles se supeditan a que no haya
hambre en las poblaciones.
· Está considerado como un
elemento más dentro de una política energética general que indique claramente
la necesidad de reducir los consumos de energía, específicamente en el sector
del transporte.
· Se promueve en su totalidad las
diversas fuentes formas de energía renovables y no tan sólo los
biocombustibles.
· En ese contexto, una política de promoción a los biocombustibles determina cuales son las mejores fuentes de biocombustibles (aceites usados, biogas, tratamiento de basura) teniendo como prioridad que se garantice la soberanía y seguridad alimentaria, la salud humana y animal y el medio ambiente de todas las regiones del país.