PRODUCCIÓN
DE CARNES A CORRAL Y QUEBRANTO DE LOS CRIADORES… OTRAS CONSECUENCIAS DEL ACTUAL
MODELO DE AGRICULTURA INDUSTRIAL.
La intensificación de la
agricultura ocurrida en nuestro país en la última década ha expulsado a las
pasturas del mapa productivo de
En la actualidad, aunque hay gran
variación entre los datos disponibles, las distintas estimaciones ubican entre
el 48 y el 75 % la proporción del mercado de la carne proveniente de engorde a
corral, comúnmente conocida como de feedlots. Como en la faena se incluyen categorías que
no son para el mercado interno, tales como los animales para exportación,
puede calcularse, que la carne para
nuestro consumo directo es del 65 al 90% de
animales que vienen de corrales de engorde. Ahora bien, en las ciudades medianas y
grandes, donde la comercialización está concentrada en hipermercados y carnicerías
integradas, y aún en las carnicerías de barrios, estas proporciones son aún
mayores, prácticamente el 100% en la
ciudad de
La ecuación económica de un
novillo engordado a corral da una pérdida de $200 por animal. Es evidente que
la actividad no se sostendría sin los subsidios otorgados por el estado, cuyo
monto promedio es de $240 por animal, alcanzando en algunos momentos los $300
por animal. El sistema de subsidios comenzó en el año 2007 y en poco tiempo ha
concentrado el negocio en pocas manos, ya que excluyó del engorde a más de
100.000 productores, concentrándolo en 750 empresas, de las cuales sólo 20
empresas1 recibe el 45% de los subsidios. La gran mayoría de estas
empresas son frigoríficos y carnicerías integradas. Actualmente, entre otros
motivos por los casos de corrupción recientemente conocidos, el pago de
subsidios está muy atrasado. Probablemente esto concentre aún más el engorde de
terneros en encierre, ya que sólo los que puedan compensar las pérdidas o
demoras en el pago con un aumento del precio de venta al público (frigoríficos
o cadenas comerciales) podrán sostenerse.
Como sucede en un mercado
monopólico, la concentración de la demanda de terneros por parte de los
corrales de engorde ha disminuido su precio. La relación de precios histórica
entre el precio del kilo vivo de ternero (producto del criador) y el precio del
kilo vivo de novillo (producto del invernador o del
corral de engorde) ha sido en promedio un 10% superior para el ternero. En la
actualidad, la concentración de la demanda ha invertido la relación histórica
de precios, disminuyendo los precios del ternero a un 15% por debajo del precio
del novillo. Por lo tanto, el productor de terneros o criador, ha disminuido la
baja rentabilidad histórica del sector, llegando en muchos casos a situaciones
de real quebranto. Esto ha conducido a que muchos productores salgan de la
actividad.
El 90% de los criadores posee
menos de 500 vacas. Los que tienen posibilidades de hacer agricultura sostienen
la producción con el subsidio interno proveniente de la rentabilidad de los
propios cultivos. Si bien los criadores también reciben un subsidio del Estado,
la desproporción entre éste y el que reciben los corrales de engorde es
escandalosa: la compensación al corral de engorde es en promedio $240 por
novillo por 3 meses de engorde, sin límite en el número de animales, mientras
que la compensación a los criadores es en promedio $36 por ternero producido en
Un dato que pone en evidencia la
difícil situación de la actividad de cría, es la reducción de existencias de vacas producido en los últimos dos años. De la
caída más pronunciada de que se tenga memoria (se pasó de 58,2 millones de
cabezas en el año
La carne proveniente de corrales
de engorde tiene menor valor nutritivo que la carne producida en condiciones de
pastoreo. Está comprobado mediante numerosos trabajos (la mayoría llevados a
cabo por técnicos de INTA) que la carne de vacunos producidos a pasto (o con
bajos niveles de suplementación con granos) tiene menor contenido de colesterol
y de grasa intramuscular (entre 1,5 y 3%) y saturada que aquellos que son
engordados a corral con concentrados. Los niveles de colesterol de la
carne pastoril se ubican por debajo de los 50 miligramos por cada
El sistema de engorde a corral
obliga al uso de mayor cantidad de vacunas y suplementos dietarios que el
engorde a campo. La mayor dependencia de vacunas se basa en que el
confinamiento y la falta de bienestar animal predisponen a una mayor incidencia
de enfermedades. Los suplementos dietarios tienen como objetivo acelerar el
proceso de engorde y evitar desórdenes alimenticios. Un suplemento de uso
imprescindible, debido al elevado consumo de granos en la alimentación a
corral, es la monensina. Este antibiótico,
que mejora la conversión alimenticia al alterar la composición de la microflora
y micro fauna del rumen, ha sido prohibido en
Un capítulo aparte son los
problemas ambientales provocados por el confinamiento de muchos animales en
superficies reducidas. El mayor riesgo ambiental lo constituye la contaminación
localizada de suelos y aguas, tanto subterráneas como superficiales, resultado
de la acumulación de deyecciones y movimiento de efluentes. Para
entender la magnitud del problema hay que tener en cuenta que cada animal de
300 kilos produce por día 2 kilos diarios de residuos sólidos (entre materia
fecal y orina). Como los animales absorben una pequeña porción de los
nutrientes que ingieren, excretan el 90% y el 70% del Fósforo y el Nitrógeno
que consumen. Por eso cuando pastorean a campo, el reciclado de los nutrientes
(los animales los devuelven al suelo y son reutilizados por las plantas)
significa un uso conservador de los mismos. Las grandes cantidades de residuos
orgánicos producidos en el engorde a corral, tanto por el irregular descarte en
cunetas y canales como por las filtraciones que se producen en los suelos,
pueden contaminar napas de agua y provocar la pérdida de diversidad de
ecosistemas acuáticos como lagunas. Otros problemas son los residuos de drogas
veterinarias de alta persistencia y el aporte de patógenos trasmitidos a las
personas a través del agua. Todos estos riesgos son mayores en áreas húmedas,
con temperaturas altas, con napas poco profundas y cercanas a cursos de agua.
La acumulación de excretas, de alimentos y animales en lugares reducidos libera
gases y vapores que contaminan el aire con olores desagradables.
Otro
aspecto ambiental es la emisión de gases de efecto invernadero generado en todo
el proceso por los corrales de engorde. Para hacer un análisis global de este
problema debe considerarse que la producción intensiva de carne está basada en la utilización de una gran
cantidad de insumos que utilizaron energía fósil para ser obtenidos (granos,
fertilizantes, alimentos balanceados) y utiliza maquinaria y combustibles para
su suministro. Por lo tanto, es una fuente importante de dióxido de carbono (CO2)
a la atmósfera, a los que debe sumarse la emisión de óxido nitroso (N2O)
proveniente de los fertilizantes nitrogenados utilizados en la obtención de
granos. También deben considerarse las emisiones directas, fundamentalmente de
metano (CH4), que tienen dos orígenes: la actividad ruminal de los bovinos y la degradación anaeróbica del estiércol.
Si bien el metano liberado por el rumen por kilo de carne producido en corral
de engorde, es inferior que en los sistemas pastoriles debido a la dieta de
maíz y concentrados con el agregado de la monensina y a la menor
duración del engorde, la emisión de gases desde el suelo, producto de la
degradación del estiércol, es superior en los corrales de engorde.
(1) Algunas de las empresas que más dinero han
recibido de los subsidios estatales: frigorífico Arre Beef
S.A., Dovales S.A., Explotación de campos y montes
del Río Bermejo, Hector Clemente Riboldi,
Miguel Rohrer, Taisa S.A., Combers S.A., Transcom S.A., Sol
de Septiembre S.A. Cactus Argentina (sociedad entre la estadounidense Cactus y Cresud).
GRR
Grupo de Reflexión Rural
23
de Noviembre de 2009