El Glifosato es un herbicida sistémico cuya patente era, hasta que
venció, de la empresa Monsanto. En
Nuestra Campaña Paren de Fumigar consiste en llevar conciencia a las
personas de la vinculación entre sus enfermedades y el modo en que son
fumigados. Que comprendan la asociación entre la pérdida de salud y la muerte
con el modelo productivo que otros eligieron poner en marcha. Exponemos
entonces los impactos y orientamos denuncias y demandas judiciales. La lucha es
compleja porque el modelo de sojización ha colonizado los claustros
universitarios, las instituciones de investigación y los despachos judiciales
con sus propios valores. De esa manera, resulta polémico siempre el enfrentar y
cuestionar miradas organizadas para no ver los impactos propios de la
agricultura industrial. El modelo de monocultivos de soja para exportación
configura una nueva dependencia en los marcos globales del capitalismo, una
dependencia que nos fuera asignada en los años noventa por las necesidades de
Europa y que hoy se extiende al mercado Chino, necesitado de forrajes para
satisfacer con carnes rojas a sus nuevos ricos. Este modelo neocolonial de
dependencia a las Corporaciones y a los mercados internacionales, nos conduce
ahora a la producción de Agrocombustibles para la exportación, lo que sería la
fase superior del modelo de agronegocios y agricultura industrial, e incluye
nuevos puertos privados sobre
La posibilidad y el temor de que la producción de combustibles desde la
agricultura encarezca los alimentos y aumente el hambre en el mundo, se
extiende por las instituciones internacionales y los diversos gobiernos, en los
que se visualiza con temor que en el planeta, miles de millones de seres
humanos serán presa del hambre en los próximos años, como consecuencia de
opciones productivos y encarecimiento de todo aquello que constituye su comida.
Por todo ello, nosotros como GRR y acompañados por numerosas organizaciones de
activistas amigos, alentamos en Europa una moratoria para los cortes de naftas
ya anunciados para los próximos años y que les obligarán a comprarnos enormes
cantidades de estos biocombustibles para mantener su parque automotor y la
producción eléctrica. Tambien propugnamos en nuestro país un uso más racional
del petróleo que nos resta, que se destine para uso exclusivo del mercado
interno, a la vez que proponemos el respaldo a desarrollos locales que permitan
producciones y comercializaciónes sin mayores insumos fósiles, tales como
cadenas de frío, packaching y traslados, de tal manera de simplificar el
abastecimiento de las poblaciones y el acceso a mercados de cercanías de modos
alternativos tales como la tracción a sangre, sin consumo de petróleo. Nosotros
tememos que más allá de las discusiones en torno a las retensiones, las
próximas etapas de este modelo impliquen mayores amenazas, en especial cuando
comienzan a intervenir importantes fondos financieros y cuando los recursos
básicos tanto del suelo como del ambiente, comienzan a entrar en una
peligrosísima cuenta regresiva, sin que los organismos pertinentes del Estado
adviertan a los funcionarios políticos hasta el momento y con suficiente
énfasis, del peligro inminente de nuevos colapsos de los ecosistemas como los
ya registrados en el Chaco o en los bajos meridionales de la provincia de Santa
Fe, y lo que es aún más importante todavía, la creciente y extendida muerte de
la vida microbiana en los suelos de la zona agrícola y su irreparable pérdida
de fósforo y de materias orgánicas, como consecuencia de los monocultivos.