Soja Sustentable en Dinamarca
Lilian
Joensen, Grupo de Reflexión Rural
En febrero de
2006, Carste Terp, un
periodista de la revista del Consejo de Consumidores de Dinamarca, se dirigió a
NOAH, Amigos de
En marzo
de 2006, el artículo de Carsten Terp salió publicado
en el número de “Tænk” (Pensá) bajo el
título “El gran experimento de la soja” y trataba detalladamente la situación
de la soja RR en
“...Tanto
la carne porcina como la leche, los huevos como las patas de pollo provienen de
animales que han recibido soja genéticamente manipulada en los forrajes. Esta
información resulta una novedad para dos de cada tres consumidores. Y debería
estar directamente etiquetada en los productos, opinan ocho de cada diez
consumidores de acuerdo a una encuesta realizada por el Consejo de Consumidores
de Dinamarca. El análisis fue realizado a partir de 816 consumidores a quienes
se les preguntó sobre sus conocimientos sobre OGMs.
Uno de
cada dos de los encuestados querría ver sus carros de supermercado libres de la
tecnología de transgénesis en los alimentos. Temen que la tecnología pueda
perjudicar al medio ambiente y la salud humana. Asimismo tiempo temen que la
tecnología de transgénesis pueda cambiar fundamentalmente la estructura de su
agricultura y de esta forma, de la sociedad, cuando las grandes empresas
patentan determinados cultivos genéticamente modificados.
Thomas
Roland, colaborador del Consejos de Consumidores de Dinamarca en políticas
agropecuarias dice “Hoy día se le esconde a los consumidores que se utiliza
soja genéticamente modificada en los forrajes. Los consumidores deben tener una
oportunidad para elegir una alternativa, deben etiquetarse los productos como
la carne, leche y huevos”.
El artículo luego relata el caso
de intoxicación que se dio en Loma Senés (febrero de
2003). También explica cómo surgió el laboratorio de las transnacionales en
Argentina y termina refiriéndose a los juicios que Monsanto le está haciendo a
las Compañías importadoras de soja RR en Dinamarca (Det
Lokale Andel y Cargill). Hasta allí todo va bastante
bien.
El tema de fondo se comienza a
vislumbrar cuando el periodista habla acerca de los argumentos tanto de uno de
los importadores de soja RR (DLG), como los de Dan Belusa
de Greenpeace Dinamarca:
“...Y
en Dinamarca importamos soja genéticamente modificada. En 1996 compramos apenas
medio millón de toneladas de soja en Argentina. El año pasado importamos tres
veces más.
El
subdirector de DLG, Kaj Møller
Hansen dice: “a mí me han encargado conseguir el mejor producto al precio más
bajo y los consumidores daneses no quieren pagar alegremente de más”.
Este
argumento no es reconocido como válido por los oponentes a los OGMs. Greenpeace tiene cálculos que muestran que si los
forrajes daneses son producidos con soja no transgénica de Brasil, el valor
agregado de la carne de cerdo será de 5 centavos por kilo. Dan Belusa de Greenpeace (Dinamarca) dice: “Esto no es nada que pueda
arruinar al presupuesto familiar de los daneses. El problema real es que no hay
exigencia de etiquetado para OGMs que llame la
atención de los consumidores, mostrándoles que apoyan la producción de OGMs cuando compran carne y leche. Entonces cuenta sólo el
denominador común...”
La satisfacción que pudiera
producir el hecho de que, por primera vez, una revista con cierta influencia en
la opinión pública, sacara a luz el tema de la soja RR en Argentina y de su
vinculación con el mercado danés, se fue perdiendo luego de los dichos de Dan Belusa y fue interrumpida totalmente al pasar a leer el
artículo siguiente. A continuación del primer artículo mencionado hasta ahora,
Carsten Terp escribió otro llamado: “Brasil listo con
soja sustentable”. Este artículo comienza informando lo siguiente:
“Para
mayo llega un barco a Basilea. Desde el puerto de Rotterdam continúa navegando
por el Rhin hasta el sur hacia la ciudad Suiza, donde
se lo espera con ansias. Es que viene cargado con 50 000 toneladas de la
primera soja producida en forma sustentable en el mundo. La soja es del
productor brasilero IMCOPA que se espera pronto pueda proveer 2,5 millones de
toneladas anuales de soja sustentable certificada. Es media vez más que la
demanda total de soja de Dinamarca para forraje. La soja es el fruto de una
colaboración cercana entre
Más adelante escribe:
“...Pero
no todos festejan. La sustentabilidad es, en realidad, una expresión del
‘capitalismo verde’ piensa el Grupo de Reflexión Rural de Argentina. Acusa a
El
colaborador en políticas agropecuarias del Consejo de Consumidores de
Dinamarca, Thomas Roland afirma que las ideas del Grupo de Reflexión Rural son
acertadas, de alguna manera. Aunque opina que no es realista que Occidente
tenga que arreglarse sin la soja de Sudamérica. Para él, la soja sustentable es
el mal menor y afirma que la industria hace lo que le conviene económicamente.
El no cree que se pueda sacar del juego a la economía del mercado, por lo
que hay que utilizar los instrumentos
que le quedan a uno, por ejemplo ‘la sustentabilidad’.
Estas palabras de Thomas Roland
muestran una vez más la soberbia permanente del pragmatismo neoliberal, que se
evidencia en la ideología de algunos grupos europeos, los que por un lado creen
defender los intereses del consumidor y el medio ambiente pero por otro lado,
son meros instrumentos de los ideólogos de la economía de mercado actualmente dominante.
Y ese el motivo por el que tiene acceso libre y gratuito a los medios de
comunicación masivos, a diferencia de lo que sucede con los que denunciamos y
luchamos contra las políticas neocoloniales de saqueo
de nuestros recursos, que en el fondo, no difieren de las que llevaron a los
europeos a colonizarnos hace más de quinientos años.
Por encontrarse
circunstancialmente en Dinamarca, la que escribe se vio involucrada en esta
discusión, como representante del Grupo de Reflexión Rural. Discusión que fue
sólo el inicio de un arduo debate que continuo cuando
el periódico más importante de Dinamarca, el ‘Politiken’,
publicó una serie de seis artículos sobre la soja en
El primer artículo comenta cómo
el consumo en Dinamarca ocupa cada vez más superficie en el tercer mundo, para
abastecer a la población con productos baratos. Dichos
artículos incluían una foto de una comunidad wichi,
tomada por el fotógrafo enviado Thomas Borberg (ver
mas abajo).
En esta
serie de notas, el autor describe, como es costumbre en la prensa “neutra libre
occidental y cristiana” de la actualidad, los ‘pros y los contra’ de la soja RR
en
Inmediatamente, luego de leer el
segundo artículo de la serie que trataba las consecuencias de la soja RR en
Santiago del Estero, me contacté con Martín Rothenborg
para pedirle ingenuamente que por favor tomara conocimiento de la trampa en que
podía caer si era utilizado por el lobby de la ‘soja sustentable’. Le envié
todos nuestros documentos que, desde el GRR habíamos escrito en el marco del Contraencuentro contra
Lo que no me había percatado
hasta entonces, al leer los artículos, era que en letra chica al final de los
mismos se mencionaba:
“
Esto me dio la pauta, por fin,
de porqué las denuncias contra las consecuencias de la soja RR que veníamos
llevando a cabo desde el GRR no habían sido oídas ni publicadas nunca antes en
el diario más importante de Dinamarca. No contamos con los medios para
financiar viajes para periodistas de medios importantes de comunicación
daneses, como sí lo hace
Cuando Martin
Rothenborg me respondió, me quedó claro el mensaje
que el mismo tenía en mente desde un principio. Estaba preparando el terreno
para concluir que la solución a los problemas de la soja RR era comprar la soja
que
A continuación voy a traducir
las partes más sintomáticas de la correspondencia mantenida con Martin Rothenborg, que destacan
la ideología que se expresa detrás de las ideas de ‘sustentabilidad’ en la que
esta gente cree ciegamente.
En un primer mensaje le
expliqué, con toda la documentación pertinente, la colaboración cercana entre
También aproveché la oportunidad
para comentarle nuestra preocupación acerca de cómo y de cuánto esta
proposición de hacer soja sustentable para los alimentos favorece directamente
la idea de utilizar la soja RR para el biodiesel, tal como el mismo Presidente
Lula propusiera en una oportunidad en uno de sus discursos. Pero Martín Rothenborg se mantuvo fiel a sus patrocinadores y respondió
a estas preocupaciones de la siguiente forma que paso a traducir
directamente:
“Gracias por tu correo electrónico. Ya voy a incluir
los puntos de vista de ustedes en el capítulo 5 de la serie” (lo cual no lo hizo en ningún momento, debo aclarar) . Y continúa:
“pero los expertos en desarrollo con los que he hablado piensan que hay que ser
más que comunmente conspirativo (???) para creer que
Este párrafo de Martin Rothenborg es como sacado literalmente del manual de
respuestas automáticas de las escuelas fundamentalistas de periodismo y de
economía neoliberales. Esta escuela, en Dinamarca tiene su máxima expresión en
el ‘experto en desarrollo’ Christian Friis Bach, ex
director de
Pero la arrogancia que se esconde detrás de los artículos
patrocinados a medias por
Martin Rothenborg
responde en su último correo electrónico:
“Lamento si se han sentido ofendidos por el tono. Intentaré ser lo mas
objetivo posible, pero si – uno de los ‘expertos’ con los que hablé es
Christian Friis Bach. En
Esta contraposición entre los ‘expertos’ del mundo
iluminado del progreso contra los ‘no realistas’ campesinos e indígenas que no
entienden los valores del mundo de la globalización y el mercado libre, es la
pared contra la cual chocamos constantemente. Es un muro ideológico
impenetrable. Simplemente por ello es que no hay forma de sacar conclusiones
que nos convengan a las dos partes sentándonos a la misma mesa. Cuánto más
sentido tendría, si las organizaciones que dicen pretender una agricultura
sustentable, directamente trabajaran con el mismo ímpetu para defender la
producción propia de los forrajes que sus países necesitan para alimentar sus
propios animales.
Esto se lo expresé antes de
¿Qué se le puede responder a esta
gente? Es una discusión entre sordos. La única salida es juntar fuerza entre
los que nos entendemos y seguir explicando para los que están dispuestos a ver
la realidad verdadera y no la dibujada por los medios masivos de comunicación
neoliberales, y que se vayan plegando a nuestra lucha.
Copenhague, agosto de
2006