Monocultivos y Monocultura:
La pérdida de
Jorge Eduardo Rulli
Adolfo Eduardo Boy
GRR Grupo de Reflexión
Rural
Marzo de 2007 República Argentina
Introducción:
Un viejo proverbio dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver; la
realidad argentina, debería ser por sí
misma, suficiente testimonio como para rechazar las promesas de
Sin embargo el manejo de la información, con flujos de caja millonarios
hacia periodistas y medios de comunicación, la astucia de las empresas con sus
“fundaciones” de Responsabilidad social empresarial y la “colaboración
inocente” de muchas ONG (nacionales como
Pero mentiríamos si no
reconocemos que este verano el maíz, gran desplazado por ser estival como la
soja, ha vuelto a ocupar extensiones importantes e incluso se lo ha difundido
en franjas y coasociado con soja, tratando de enfrentar los gravísimos problemas
del deterioro de las tierras, que
durante una década negaron que existiera. De todos modos, lo que en este
trabajo queremos enfatizar, es la fuerte influencia a la que se somete a la
sociedad para que acepte el modelo de los monocultivos – si bien haremos
especial referencia a la soja, hoy es dramática igualmente la
realidad de los monocultivos de eucaliptos -.
La aceptación del monocultivo de soja como
“inevitable, como el único camino…y por
otro lado, acompañado de advertencias tales como: la plantita no es mala en sí
misma…no debemos demonizarla…” hace que la sociedad haya aceptado sin
conmoción la expulsión de 200.000 pymes agrícolas,
que menos del 10 % de la población viva en zonas rurales (esto no quiere decir
que trabaje en actividades rurales) que haya 24 nuevos asentamientos (villas
miseria, cantegriles, favelas o callampas) en
Los partidos políticos - derecha, centro o
izquierda - bajo este avance arrollador de la monocultura intelectual, solo
atinan a duplicar la apuesta, escapando hacia delante con la producción de agrocombustibles o exigiendo mayores presupuesto para la
contención social.
El escenario:
En tres libros publicados e innumerables
documentos, el Grupo de Reflexión Rural ha ido alertando sobre las causas de la
crisis nacional, la que no era ni es “solo” crisis del campo: en agosto de
2001: Transgénicos y Fracaso del Modelo
Agropecuario (segunda edición abril 2003); en 2003 en Estado en Construcción,
donde continuamos describiendo la incidencia de “la biotecnología en los orígenes catástrofe que arrasa
Ya con un nuevo gobierno de Kirchner, realizamos una
revisión de Estado en Construcción, y esa revisión sumada a todas las nuevas
experiencias habidas, nos permitió abrir un espacio de “gracia” a la espera de
un cambio en el modelo rural, así fue como denominamos a la nueva publicación: Estado de Gracia, estado en Construcción.
En todos nuestros escritos señalábamos la expulsión de
agricultores, especialmente de los pequeños y medianos productores agrarios,
que iban quedando fuera de la creciente escala productiva. Esta continúa siendo
hoy la impactante realidad del campo argentino, realidad de sacrificio de los
más débiles que ha conducido a la concentración de tierras en manos de los
grandes pooles, nueva forma empresarial del
contratista, aunque con mayor escala de las que aquel tuviera y ahora con
enormes capitales provenientes de fondos de inversión bancarios (fuera del
sector agropecuario) (GRR, 2001). En los años 90 se produjo la
mayor transferencia de predios agrícolas durante el siglo XX. A la par de ello
se operaba la sustitución de la mayor parte de la vieja oligarquía, por una
nueva clase empresarial oligopólica y prebendaria.
Uno de los efectos del modelo fue, tal como decíamos, la desaparición de una
parte sustantiva de los pequeños productores, mientras que aproximadamente 13
millones de hectáreas quedaron embargadas por deudas con entidades del sistema
financiero. A esta situación de catástrofe social agropecuaria de los años
noventa, deberíamos sumar la emigración masiva de los obreros rurales. Solo en
el Chaco, la mecanización de la cosecha de algodón implicó, por cada máquina,
el desplazamiento del equivalente de 300 hombres. Los “pooles”
de siembra convirtieron a los productores en rentistas de sus propios
campos. Los nuevos paquetes tecnológicos
que integraron siembra directa con maquinaria cada vez de mayor ancho de labor,
herbicidas y sojas transgénicas de Monsanto, instalaron una agricultura sin
agricultores.
Con la desaparición de pequeños y medianos
productores, han ido desapareciendo superficies importantes dedicadas a
diversos cultivos que otrora caracterizaran la alimentación de los argentinos. Se redujo más de 44% de la superficie cultivada de
arroz; más del 26,2%, de maíz; 34.2%, de girasol; más del 3%, de trigo y 10
veces la superficie de algodón. Zonas como San Pedro en la provincia de Buenos
Aires perdieron el 50% de los montes frutales y plantaciones de vivero para ser
reemplazadas por cultivos de soja. (Boy 2005)
A seis años del lanzamiento de la sojaRR las
cifras de Costo de Vida en 2002 nos permiten cotejar la investigación con
nuestros diagnósticos. Para el nivel minorista, las estadísticas de INDEC
(Instituto Nacional de Estadística y Censos) indican que los productos que más
aumentaron de precio son:
Lentejas secas 272,7 %;
Aceite de Maíz 218,9;
Harina de trigo común 162 %;
Arvejas en conserva 157,5 %;
Batata 152,2%;
Papa 138 %;
Arroz blanco simple 130.1 %.
(Ámbito Financiero, martes
7 de enero de 2003, Pág. 4).
Un país tradicionalmente exportador de alimentos,
especialmente carne bovina y trigo, ha suspendido la exportación de carne y al
escribir este trabajo (marzo 2007) el gobierno ha suspendido incluso, las
exportaciones comprometidas de trigo, todo ello debido a la falta de producción
nacional suficiente.
Francisco Loewy,
autentico luchador de los valores de la vida rural argentina, en su libro
Todavía resisten denodadamente núcleos de
productores agropecuarios, sus familias y sus cooperativas a estos vientos de
la destrucción. Se juega aquí una reserva remanente de la cultura del trabajo y
del arraigo. Nuestros economistas no consideran estos valores. No los
encuentran en sus manuales. Tampoco computan en sus cálculos el tremendo costo
social y ambiental de la deformación demográfica en evolución y sus graves
secuelas. Pero el vaciamiento del interior avanza e impone a la sociedad
argentina, como a su economía, un absurdo marco de estrechez.”
El modelo de la soja continuó su marcha arrolladora (
Nuestro país es un laboratorio donde se experimenta el genocidio de la vida
rural, que se manifiesta en más de 500 pueblos desaparecidos o en vías de
desaparición. Probablemente el país haya sido el escenario de una de las
mayores migraciones registradas desde el
medio rural hacia los cinturones de pobreza urbana. Los efectos de esta
pérdida progresiva de significativos valores de la cultura nacional y del
arraigo, tienen efectos directos sobre la vida política y social de
Los asentamientos de la nueva pobreza urbana, a los
cuales ya hicimos referencia, se multiplican en sus condiciones infrahumanas,
de fragmentación social y de violencia
en la mayoría de las ciudades, no solo de la provincia de Buenos Aires sino
también del resto del país, en que los desmontes, la desaparición de las
economías regionales continúan siendo un flagelo tal como en la década de los años 90.
En los últimos días del año 2006, en un contexto de
“crecimiento al ritmo chino”, que el gobierno se ocupa en resaltar, el
hebdomadario Perfil, en su edición del 24 de diciembre de 2006 (el Observador
página 16), anuncia que el 34% de los niños menores de dos años tiene anemia,
de acuerdo con
Un panorama detallado de la realidad alimentaria
con especial referencia a la niñez, ha sido publicado recientemente y en él se
analiza el deterioro cognitivo en los niños que viven en condiciones de
pobreza. El Sociólogo Daniel Petetta, titula el Capítulo
2 Evolución
epidemiológica de la pobreza urbana en
El escenario tiene numerosos
elementos cuya descripción escapan a este trabajo; ya que lo fundante es poner
en toda su dimensión la fuerza del modelo de monocultivo que genera una monocultura del pensamiento colectivo,
que da como inevitables la agricultura a gran escala para la producción de
commodities, el deterioro del medio ambiente y la pérdida de soberanía
alimentaria, la expulsión de mano de obra rural y el olvido de los desarrollos
locales. En este contexto “la tensión entre desarrollo sin crecimiento
y crecimiento sin desarrollo, las intendencias (comunas o municipios)…solo
recaudan” renunciando a su papel primordial de interfase entre el
crecimiento global y el desarrollo local (Estado de Gracia 2003).
Como un paso más hacia la
monocultura, si esto fuera posible, en la actualidad las intendencias están al
frente de la promoción de los agrocombustibles (http://vivechacabuco.com/seccion_nota.asp?ID=5827) presentando a su comunidad
como una fuente de trabajo y de cuidado del medio ambiente, a las plantas
procesadoras de esos monocultivos. Para ello, como siempre, cuentan con el
apoyo de empresas multinacionales y del BID. Así, hoy es posible escuchar un
triste refrán de la ocurrencia popular “Tanques llenos y barrigas vacías”. En
esta aventura se propicia el monocultivo de maíz para producir etanol, más
soja, o cultivos no alimenticios, como ricino y jathropa.
Monocultura
de la ciencia
La ciencia en la actualidad “no investiga aquello que no da renta” y en los marcos de este
pensamiento la modificación genética se ha convertido en el dogma central de
los proyectos de investigación pagados por el Estado Nacional y tales
modificaciones tendrán siempre como objetivo final la producción de
“commodities” para la exportación. Es en esta monocultura del pensamiento
argentino, que se libera la sojaRR no “para terminar
con el hambre del mundo y luchar contra los subsidios europeos” sino por la
sencilla razón que en “la monocultura de siembra directa” es el cultivo más
rentable y fundamentalmente el que requiera una menor utilización de mano de
obra. La soja transgénica desplazó a las producciones mano de obra intensiva, y
las relegó a zonas marginales, en que hoy son atendidas por inmigrantes, muchas
veces indocumentados, y provenientes de países vecinos, especialmente de
Bolivia.
Las facultades nacionales y privadas, de agronomía,
siguiendo lineamientos del BID, han bajado los niveles académicos del grado, al
extremo que disciplinas como horticultura y otras “culturas” tradicionalmente
anuales ahora se dictan en dos meses. Por otro lado, se insiste en los pos grados rentados, dedicados como es lógico en los marcos del pensamiento hegemónico, a
Los institutos nacionales de investigación están
sujetos a los CVT (Convenios de Vinculación Tecnológica) eufemismo por el cual
las empresas cuentan con empleados del Estado e instalaciones del Estado, para
hacer investigaciones de su propia conveniencia, y de las cuales serán ellas
las que saquen los beneficios.
Los conocimientos que el mismo agricultor nacional
tenía respecto de rotaciones, manejo de cultivos, maquinaria apropiada,
conocimientos climáticos, de organización de tareas durante el año, y controles
de plagas, han sido sistemáticamente ignorados y eliminados de los claustros.
Los alumnos de las escuelas agrotécnicas
(nivel secundario) ven sus aulas rodeadas de soja en verano y “barbechadas
químicamente” en invierno ¿Es posible que las propuestas de vida en el campo
con diversidad de cultivos y bajo el principio de que “lo pequeño es hermoso”,
pueda alguna vez atraerlos, cuando es la propia escuela en que se forman, la
que se sostiene económicamente con cultivos de sojaRR?
¿Podemos pedirle a los que egresan de esas escuelas
que enfrenten el modelo hegemónico de pensamiento, y sean los quijotes que
emprendan el regreso al campo?
Monocultivo
y Soberanía Alimentaria:
Argentina, pasó así, de ser el granero del mundo a
transformarse en un monoproductor de soja forrajera transgénica.
Argentina dejó de producir alimentos para su población y en cambio se
dedicó a la producción de commodities requeridos por el mercado mundial. Ahora,
la expansión incontrolable del monocultivo comienza a ocasionar severos
problemas, tales como la pauperización y la destrucción del empleo en zonas
rurales, y la reducción de cultivos directamente vinculados a la alimentación
popular como la papa, batata, lenteja, arveja y distintos tipos de maíz y
hortalizas. Pero la soja es la caja
recaudadora de las “retenciones” a las exportaciones que aportan al erario
público unos 6.000.000.000 de U$S al año, de los
cuales ningún gobierno en este momento podría prescindir, pues resultan imprescindibles para los planes
sociales que contienen la creciente pobreza a la vez que la domestican y
someten según políticas sociales abiertamente clientelares. Estos son los
fondos que en manos de los “punteros” (caudillos urbanos) generan la cohorte de
“asistentes” voluntarios a los actos públicos y los votos seguros en las
elecciones como “contraprestación” de los planes asistenciales.
Los extranjeros
indocumentados por ambas razones no son elegibles para recibir subsidios del
estado y suelen ser explotados tanto en el campo como en la ciudad, lo cierto
es qué (Página/12 Buenos Aires, Argentina www.pagina12.com.ar
Domingo, 12 de Noviembre de 2006 ) “El
40 por ciento de los productores quinteros de la provincia de Buenos Aires, que
tiene el área hortícola más importante del país, son bolivianos. El 88 por ciento de los quinteros bolivianos es arrendatario y el 12 por ciento, propietario.
La mano de obra empleada también es boliviana, en muchos casos oriunda de las
mismas regiones que los empleadores. Este dato, que se repite sin mayores
variantes en los cinturones hortícolas de las principales ciudades cordobesas,
de Mendoza, del Alto Valle del Río Negro y Neuquén, de Chubut y por supuesto,
en las limítrofes Salta y Jujuy, da cuenta de complejas tramas de interrelación
comunitaria en el origen de la decisión de emigrar”.
Monocultivo,
agroindustria, conocimiento y reforma agraria:
Los pooles de siembra, y
en menor medida los fideicomisos, son las figuras jurídicas que el modelo de
monocultivo ha impuesto y que si bien desplaza agricultores y cultivos, no
tiene particular interés en la posesión de la tierra. En palabras de un máximo
exponente de “los nuevos gerentes” del campo: “soy agricultor y no tengo
tierras, tampoco tengo tractores ni cosechadoras. Y esta es la mayor innovación
del país. En Argentina, a diferencia del mundo, hoy no tenés
que ser hijo de un chacarero o un estanciero para ser agricultor. Tenés una buena idea y tenés
plata, vas, alquilas un campo, y sos agricultor. Este
es un proceso extraordinario y democrático del acceso a la tierra, donde la
propiedad de la tierra NO IMPORTA; lo que importa es la propiedad del
conocimiento”.
Las expresiones son de
Gustavo Grobocopatel, el mismo que acaba de firmar un
convenio millonario para hacer soja
transgénica bolivariana (SIC) en Venezuela (D2. Perfil-Domingo 28 de mayo
de 2006) y deberían ser muy serio motivo de reflexión para las organizaciones
campesinas que siguen reclamando la reforma agraria. En todo caso habrá que re
definir qué significa hoy “reforma agraria”, cuando lo importante para las
Corporaciones, es el poder del conocimiento, es decir las patentes, los
royalties, la posesión y manejo de los paquetes tecnológicos.
A
modo de conclusión y de propuesta
La necesidad de pensar
propuestas de modelos agrícolas para nuestra América Latina resulta urgente. Ello proviene de diversas razones, entre ellas y
principalmente, el modo en que el Capitalismo Globalizado impone en nuestros
países y a través de las empresas transnacionales, nuevas situaciones
coloniales que determinan la primarización de
nuestras economías y la producción masiva de commodities. Esas nuevas
dependencias conllevan además, la apropiación de los recursos naturales, con
devastación de los ecosistemas y con fuertes impactos sobre las poblaciones
rurales. Necesitamos hallar los elementos intelectuales que nos permitan
visualizar y enfrentar esas nuevas situaciones neocoloniales,
poder repensar las relaciones de la ciudad y el campo en épocas de globalización,
a la vez que demostrar que el avance de los Agronegocios y de los modelos de
agricultura industrial con cultivos transgénicos, no son ineluctables tal como
se nos enseña y tal como se nos naturalizan mediante la colonización
pedagógica, y que configuran una agresión sobre la identidad cultural, sobre el
arraigo de las poblaciones, sobre sus patrimonios alimentarios y sobre sus
posibilidades inmediatas de supervivencia en la sociedad transcolonizada
por las Corporaciones.
Consideramos que tanto los
campesinos cuanto las poblaciones originarias, así como muchos pequeños
productores y sectores provenientes de la ciudad que son convocados por una
vocación de vida en el campo, tienden naturalmente a preservar los ecosistemas
y sus elementos fundamentales. No
obstante, la presión del consumismo y de los modelos de la insumo dependencia
sobre ellos, tanto como las tentaciones de las tecnologías llamadas de punta,
las demandas de la exportación y de los modos de vida urbano, son constantes y
crecientes sobre estos sectores. Es urgente, entonces, la necesidad de instalar
criterios y paradigmas, tanto de liberación como de desarrollos rurales
locales. Modos de vida que permitan recuperar la autoestima del trabajo
campesino y de la tierra, a la vez que imaginar modelos de producción cada vez
más amigables con
Recién a finales del siglo XX, después del colapso
de
Recordemos la consigna leninista de “socialismo es igual a poder soviético
más electrificación”. La victoria de esa versión del marxismo,
convertida más tarde en una cosmovisión, selló también una continuidad y una
adhesión del pensamiento y de las propuestas de los oprimidos del mundo con el
universo de la ciencia europea del siglo XIX, con su materialismo positivista y
con su visión mecanicista y unilineal de la evolución y en especial con esa
mirada eurocéntrica que intentaba reordenar la
realidad desde los propios parámetros y que acompañó durante el siglo veinte y
desde posiciones de izquierda, los avances coloniales sobre la periferia del
mundo.
Lamentablemente, aquellas opciones incluyeron
asimismo, el dar la espalda a
Ayer mismo Lula firmó con gran fervor contratos con
Bush, para transferencia de tecnología en la producción de etanol; mañana
Tabaré firmará probablemente un TLC,
para asegurar la colocación de productos uruguayos en los EEUU. Que la izquierda comparta muchos de los
mismos paradigmas desarrollistas con la derecha política y hasta neoliberal,
hace que las formas globales de las nuevas dependencias sean generalizadamente
visualizadas como irrelevantes o que no sean consideradas políticamente.
Los modelos de monocultivos, las producciones masivas de commodities,
Tan sólo se trataría de reconocer que la situación
es sumamente compleja y que a una situación compleja deberíamos enfrentarla con
pensamientos complejos, pero eso para muchos no resultan fáciles pues
requeriría reaprender a pensar o acaso incorporar los nuevos paradigmas. Quizá
lo más delicado sea fundamentar las razones por las que se justifica el
esfuerzo de innovar y de buscar la originalidad del desarrollo propio, basado a
su vez en las tradiciones y en los modos de pensar en América. Esto nos
conducirá a una revalorización de