Agroecología y equivalencia
sustancial
La agroecología está definida como, la aplicación de
conceptos y principios ecológicos para establecer agroecosistemas
sustentables. Sin embargo esta definición no tiene el mismo significado para
todos.
En el Contraencuentro del
ITEPA ( Centro de capacitación del MST)[1] Brasil, se dijo que, cuando las ONGs
ambientalistas se sientan “responsablemente”, a la mesa de los 100 millones de
granos en Argentina (oso hormiguero) o de la soja sustentable en Foz de Iguazú
(oso panda), han olvidado o dejado de lado el principio precautorio que los
agronegocios negaron y siguen negando al momento de aceptar los alimentos de la
“moderna biotecnología” esta coincidencia marca una alarmante fisura en la
filosofía que ha sido fundamental en nuestra oposición a la liberación de
cultivos GM como alimentos.
Pero tal vez sea mas grave que, al mismo tiempo, dichas ONGs
muestran la coincidencia con los agronegocios sobre la equivalencia sustancial,
es decir que a los efectos de regulación, para que un cultivo modificado
genéticamente (MG) pueda ser comercializado como alimento “sin mas análisis”
que su similitud (2), así se ha hecho y se sigue haciendo en Argentina(*).
Al aceptar este concepto, encaminan a un peligroso futuro la
producción orgánica y en particular a la agroecología,
que en los últimos años había surgido como una alternativa a los impactos
sociales y ambientales de la producción de comoditis,
ahora ampliamente comprobada por instituciones académicas nacionales (1).
La agroecología está definida
como, la aplicación de conceptos y principios ecológicos para establecer agroecosistemas sustentables. Sin embargo esta definición
no tiene el mismo significado para todos.
En el GRR , entendemos que
“establecer” sistemas productivos significa una libre interacción hombre -
naturaleza que permite, LENTAMENTE, regenerar, mantener e incluso aumentar los
niveles de producción “biodiversa” de una parcela y
que los alimentos así obtenidos deben ser destinados en forma privilegiada para
la soberanía alimentaria del agricultor y su comunidad.
Por el contrario los agronegocios entienden que esta forma
de producir es reemplazar la agricultura de los agrotóxicos (que siguen siendo
SU negocio) por la de “insumos naturales” que son su NUEVO negocio. Esta
transformación debe ser rápida y producir gran cantidad de toneladas de
productos “certificados orgánicos” para entrar en la “cadena de valor” de la
agroindustria.
La certificación, está en la base de esta forma de
producción para la agroindustria, así IFOAM (Federación Internacional de
Movimientos de Agricultura Orgánica) ya está en tratativas con
Luego de la semilla todos los procedimientos e insumos que
se utilicen en la producción deben estar “autorizados” y/o certificados para
que sean admitidos por la agroindustria, creando así una absoluta dependencia,
muy lejana a la libertad que proponemos en nuestra propia visión de la agroecología (3).
Como ejemplo podemos ver que en
En una publicación de
Para retomar el tema de la equivalencia sustancial, era
importante hacer esta descripción de la agroecología
desde la óptica de agroindustria, ya que ahora podemos proponer un ejercicio de
base matemática que es conocido como “carácter transitivo” .
( si a=b=c ; a=c )
Reflexionemos que si en la mesa de las 100 toneladas (oso
hormiguero) y de la soja sustentable (oso panda) todos admiten la equivalencia
sustancial, es posible que coincidan en que :
Si la soja (maíz, papa; tomate; algodón, etc.) “certificada
orgánica (a)” es sustancialmente equivalente a la natural (b) y ésta es a su
vez sustancialmente equivalente a la modificada
genéticamente (c), la soja orgánica es sustancialmente equivalente a la
modificada genéticamente.
Si se entiende el carácter transitivo la agroindustria a
corto plazo hará (como ya lo intentó en los EEUU) la propuesta de utilizar soja
Bt ( o cualquier otro
cultivo con cualquier otro evento) para la producción orgánica.
Esta es la dramática concesión que las ONGs ambientalistas
han hecho al “dialogar” con la agroindustria.
Nos atrevemos a vaticinar que a corto plazo tendremos, como
trágica consecuencia:“comoditis
certificadas orgánicas”.
(*)Es curioso que el Dr Moises Burachik, de
GRR Grupo de Reflexión Rural
Referencias
Bibliográficas
(1) ConCiencia 2004:
(2) Kneen B.1999: Farmageddon.
Food and the Culture of Biotechnology. New Society Publisher, Canada.
(3) Mejía Gutierrez M.2005. La certificación como instrumento
de dominación. Biodiversidad Nº 43, enero .Grain – Redes, Buenos Aires - Montevideo)
(4) Labrador Moreno J.2004. Conocimientos, Técnicas y Productos para